sábado, 12 de junio de 2021

TRES MESES INTENSOS

Queridos amigos:

Ya han pasado tres meses desde que llegué a Honduras y el tiempo parece que vuela. Han sido tres meses intensos en los que me he ido adaptando a la realidad tan dura de este país y al trabajo diario en la casa Populorum Progressio con las chicas. A pesar de que el proceso de adaptación todavía me llevará un tiempo, la dinámica de la casa exige ponerse al día rápido con los proyectos y actividades cotidianas.

Una de estas actividades es la preparación de las jóvenes para el examen de ingreso a la universidad. Desde que llegué, he intentado ayudarlas en la prueba de matemáticas. Hace un mes hicieron el examen y, cinco de las seis jóvenes que se presentaron, pasaron la prueba. Estamos muy contentos porque es una oportunidad única que tienen para poder continuar con sus estudios en alguna de las residencias que la organización ACOES tiene en Tegucigalpa.

Desgraciadamente, en las zonas rurales de Honduras, y muchos otros países, estudiar no resulta nada fácil. A la carencia de infraestructuras y la baja formación del profesorado, se junta la escasa conciencia que hay por parte de las familias de la importancia de la educación para sus hijos.

Cuando terminan sexto grado (formación básica), muchos alumnos de las aldeas, tienen que desplazarse a centros escolares situados en pueblos más grandes. Es entonces cuando empiezan las mayores dificultades. Muchos jóvenes, bien por falta de recursos económicos o porque tienen que trabajar en el campo para ayudar a su familia, abandonan los estudios de manera temprana.

Si ya la situación es grave de por sí, para las niñas es todavía más preocupante. En una sociedad fuertemente machista, la mujer ocupa un lugar de subordinación respecto al hombre. Muchas niñas, cuando terminan la formación básica, se quedan en su casa para ayudar a sus madres en los quehaceres domésticos. A esto, se añade el alto número de embarazos en adolescentes, con el consiguiente perjuicio para el proceso educativo de la joven.

Desde la residencia, no solo apoyamos a las niñas en sus tareas escolares. También intentamos desarrollar en ellas habilidades y estrategias que por vivir en una sociedad tan machista, no tienen adquiridas. La toma de iniciativa, la asunción de responsabilidades en los diferentes proyectos que se llevan desde la casa, la resolución de problemas o cosas tan sencillas como agarrar un teléfono para hablar con un profesor, se trabajan con ellas.

Otro aspecto fundamental es la faceta espiritual. Todos los días tenemos laudes y vísperas y una vez a la semana realizamos la lectio divina con la lectura del evangelio del domingo. Se pretende que las niñas descubran la riqueza de la Palabra de Dios en sus vidas y la lleven a la práctica, especialmente en lo que se refiere a su compromiso con la justicia y la ayuda a los más necesitados.

El objetivo final es que las jóvenes sean protagonistas de su propia vida, que nadie tome decisiones por ellas y que lleguen a ser ciudadanas que colaboren en el desarrollo económico y social de Honduras.

Desde Copán, os mando un abrazo fraterno.

Unidos en la misión, Alfonso

lunes, 3 de mayo de 2021

Saludos a todos desde RD, en Sabaneta, en donde llevo ya dos años viviendo. Un año sin pandemia y otro año pandemia.

Aquí la pandemia ha traído, sobre todo, una gran crisis económica y una crisis educativa. La crisis sanitaria no se manifestado con tanta rotundidad como en otros sitios, gracias a Dios. Qué hemos aprendido en este tiempo de pandemia: hemos recordado la fragilidad del ser humano y la necesidad que tenemos de interdependencia, unos nos necesitamos a otros y unos nos cuidamos a otros. Estas dos enseñanzas las intentamos aplicar en nuestras actividades parroquiales y pastorales y también en el internado en el que estoy colaborando.



El internado está ubicado en la Cordillera Central de Rep. Dominicana, en un entorno maravilloso. Desde mediados de marzo del año pasado las clases presenciales se suspendieron en todo el país. Después de Semana Santa, se han ido abriendo algunas escuelas en determinadas provincias, según lo están determinando las autoridades sanitarias.

En nuestra provincia, todos los centros educativos siguen cerrados para los alumnos. En este año largo, nuestro principal objetivo es mantener el contacto y el vínculo humano con nuestros alumnos. Cada lunes, recorremos las doce comunidades y les dejamos tareas, alimentos y mucho cariño.

            También en la parroquia las actividades se han ido desarrollando de otra manera. Pero, en el fondo, la misión es la misma: compartir la esperanza y trabajar por ser una gran familia. Jesús nos acompaña en nuestro caminar.



            Dando gracias a Dios por todo, me despido desde este rinconcito del mundo y os animo a que, cuando podáis, os deis por aquí una vuelta.

Marta

domingo, 11 de abril de 2021

¡Feliz Pascua de Resurrección!, desde Honduras

Os escribo el Domingo de Resurrección desde el pueblo de Copán Ruinas, en Honduras. Muy cerca de la frontera con Guatemala. Llevo algo más de un mes en el país y me gustaría compartir con vosotros mis primeras impresiones.

Cuando llegué al aeropuerto de San Pedro Sula, mis compañeros de OCASHA, Lucía y Jesús, me estaban esperando. De ahí fuimos directamente a Tegucigalpa a conocer la sede y algunos de los recursos que Acoes (la organización para la cual estamos realizando nuestra tarea misionera_ACOES Honduras – Asociación Colaboración y Esfuerzo) tiene en la capital hondureña que se dedica a la promoción de la educación entre la juventud hondureña (centros infantiles, centros de capacitación, residencias de estudiantes, escuelas…).

Tegucigalpa es una ciudad hostil. Gran parte de sus colonias (barrios) están controladas por las pandillas, que llevan a cabo actos delictivos. En este contexto, Acoes trabaja con la juventud de las zonas más desfavorecidas, dándole una oportunidad para salir del círculo de la pobreza y la delincuencia.

Después, rumbo a Copán (copan honduras - Bing Mapas), nuestro destino en la misión. Allí Acoes tiene una residencia Populorum Progressio, espacios para que la juventud de las zonas rurales del país pueda completar su proceso de formación. Las aldeas que configuran el municipio, están por lo general mal comunicadas y con dificultades para acceder a servicios básicos.

Las escuelas en las aldeas solo llegan hasta sexto curso. Si un joven quiere seguir formándose, tiene que enfrentarse a diferentes obstáculos, empezando en muchas ocasiones por la propia familia, que no ve en la educación un medio para el progreso de sus hijos.

La residencia Populorum es un espacio donde las jóvenes de la zona que quieran seguir estudiando, tienen la oportunidad de hacerlo. Desde aquí se les brinda ayuda y un acompañamiento integral, tanto en las tareas escolares, como en el área espiritual o en la convivencia diaria.

Otro aspecto muy interesante del trabajo, es que se colabora con la educación de los niños de las familias más desfavorecidas de las aldeas de alrededor con dos proyectos: Becas y Maestro en Casa. Ambos pretenden que el proceso educativo de los menores no se trunque por la falta de recursos de sus familias.

Estos días, viviendo la Semana Santa en el pueblo, he pensado mucho en cuántos crucificados todavía hay en este mundo que clama de dolor. Pero no podemos quedarnos solamente en la cruz, ya que creemos en un Dios que resucita y vence a la muerte. Como decía Pedro Casaldáliga, los cristianos tenemos dos opciones: o VIVOS o RESUCITADOS.

Os deseo a todos una feliz Pascua de Resurrección y que el Señor nos ilumine siempre en nuestro caminar.

Un abrazo fraterno.

Alfonso

 

 

 

martes, 21 de abril de 2020

Viviendo el confinamiento desde Cochabamba

Querida familia, en estos momentos en que Casa Compartida parece que por fin dijo -  ¡Basta!, queremos compartir nuestro día a día en la misión, que quizás no varió mucho en la forma, pero sí en el sentido profundo de la misma.


Como familia misionera, podemos decir que estos tiempos nos han ayudado a compartir miedos y dudas que no hubieran surgido de no ser por la pandemia, sabemos que si enfermamos ir al hospital será complicado o imposible, por lo tanto, cuidarnos es muy importante, comer fruta, verduras, limonada, propóleo o hechinacea, hacer deporte,… ahora no es una opción, se convierte en rutina. No somos exagerados, en Bolivia y concretamente en Cochabamba los servicios de salud públicos viven colapsados y los privados no quieren atender casos de Cov19, incluso la población tiene comportamientos xenófobos con personal sanitario y enfermos, en cierta manera evitar ir al hospital es importante.


Actualmente  vivimos en la Asociación Creamos, un hogar de niños y niñas de 0 a 6 años, lo que significa que compartimos el confinamiento con ellos, las mamis, cocinera y  personal de limpieza. Nuestra misión consiste en hacer la vida más alegre, divertida y amena a los niños y más sencilla y liviana a las trabajadoras que ahora hacen turnos mucho más largos para evitar desplazamientos. Ayudar en todo lo necesario es la consigna.

Nuestros hijos  Cèlia y Damià están aprendiendo a ser hermanos mayores, jugar, ayudar a dar de comer, llevarlos al baño,.. Nosotros podemos descubrir de primera mano  el compromiso y la entrega de estas mujeres excepcionales que cada día dan a estos niños amor, educación, valores... con una alegría envidiable. También es tiempo de establecer relaciones entrañables, de compartir miedos y dudas, esperanzas y la  Fe que nos viene de diferentes creencias, desde la fraternidad, ¡nada más hermoso!, ¿hay alguna riqueza mayor?

Salimos sólo cuando es necesario, a por medicinas o víveres, a llevar y traer trabajadoras,..Estamos en el lugar que hemos decidido estar, sentimos muy profundamente nuestra vocación de servicio a los más necesitados, los niños, nos estamos reconstruyendo de nuevo, esperemos sea tiempo de llenarnos de Paz y Amor para regalarlo allá donde sea necesario.

Familia Ferreiro Belenguer.
Bendita sea la Pascua y lo que con ella recibimos

domingo, 17 de noviembre de 2019

NOTICIAS DESDE SABANETA

La vida es una continua aventura, no cabe duda. Estar colaborando en un centro educativo que lleva este nombre, siempre me ha parecido uno de esos guiños que nos hace Dios en los recodos de nuestros caminos.

Aún no llevo un año aquí, así que poco a poco voy tomando el pulso y conociendo esta nueva realidad. Aventura nació primero en las mentes y corazones de unos cuantos soñadores y vio la luz por primera vez el 15 de octubre de 2012. Intenta dar respuesta a una necesidad muy concreta de las comunidades de la Cuenca Alta del Río San Juan, en la Cordillera Central de República Dominicana: conseguir terminar la educación primaria y secundaria sin tener que salir de la zona, sin tener que separar familias, sin tener que vivir calladas historias infantiles de dolor…




Es un internado pobre, para niños y adolescentes pobres. Realmente nos conviene ser así, porque así tenemos la oportunidad de seguir a un Cristo pobre. No queremos perder el norte; no queremos deslumbrar, ni dejarnos deslumbrar,  con edificaciones fabulosas o despliegue de vistosos recursos pedagógicos. Simplemente queremos ser fieles a nuestra misión de llevar esperanza y fe a tantas familias, a través de la educación.




En estos 7 años, los alumnos se han triplicado. Con ellos, se triplican las ilusiones, los retos, las historias de vida, las posibilidades… Se triplica la aventura del vivir. Somos una gran familia. A veces, como todas las familias,  andamos un poco agobiados por la escasez de recursos, por la escasez de originalidad, por la escasez de paciencia. Es entonces cuando, una vez más, resuenan en nuestro interior las palabras de Jesús: “No anden agobiados pensando qué comerán, qué beberán o con qué se vestirán. Ustedes, busquen primero el Reino de Dios y su justicia y lo demás se les dará por añadidura”.




Aventura es una obra de fe, que tiene la peculiaridad de seguir alimentando la fe de los que allí vivimos. Por todo lo dicho, me considero muy afortunada al poder estar este tiempo en este lugar del mundo. No sé cuánto tiempo estaré en esta parroquia y en este internado. Cuando se llega a mi edad, cada vez se hacen menos planes y dejamos que sea Dios quien los haga en nuestras vidas. Seguiré por aquí hasta que Él quiera. Ya se encargará de hacérmelo saber. Mientras tanto, a disfrutar de esta gran aventura que se llama Aventura. Es parte del ciento por uno prometido. ¡Qué suerte tenemos los misioneros! Gracias Señor por el regalo de la vocación. 

Parafraseando a Kavafis, solo pido que mi camino sea largo, lleno de aventuras y de experiencias y lleno de mañanas de verano (y aquí  en el Caribe, el verano es casi permanente) en que llegue a puertos nuevos y desconocidos, sabiendo que Tú siempre estás en cada uno de ellos; ahuyentando siempre a los lestrigones, a los cíclopes y hasta al mismo colérico Poseidón. Señor, sigue regalando vida a esta pequeña porción de tu mies. 

No se me ocurre nada más que decir. Creo que no he llegado al número de palabras que me indicaron escribiera. Por eso, os invito a que las completéis vosotros, viniendo por aquí y disfrutando de unos paisajes incomparables, unas personas entrañables y una vivencia espiritual única. Os espero.   Marta


lunes, 23 de septiembre de 2019

Video reflexión

Después de más de dos años en Rep. Dominicana, aquí un pequeño video con fotos

disfrutadlo


domingo, 22 de septiembre de 2019

NUEVOS PROFETAS


Cuando escuchas en silencio el llamado de Dios, reflexionas sus enseñanzas; y eres capaz de abrir los ojos al hermano sufriente, casi con seguridad y en coherencia atenderás el clamor de los pobres y pondrás rostros a las diferentes expresiones de la pobreza.  Manta, ciudad pequeña, costanera, acogedora, cálida, obrera,… es el tercer destino por preferencia de nuestros hermanos venezolanos que siguen huyendo forzosamente de sus hogares ante la imposibilidad de cubrir sus necesidades básicas, como son agua, alimentos, salud, educación, seguridad… derechos humanos.
Como Cáritas Manta estamos dando pequeños pasos de manera coordinada con las parroquias eclesiales de la ciudad para, en la medida de nuestras posibilidades, tender la mano y aliviar el sufrimientos y la cruz que viven y cargan tantas familias. Abrimos un comedor que atiende entre 150 y 170 personas diarias, un refugio para mujeres y niños, en coordinación con otra institución un centro de atención para atender a los niños de estas familias, mientras  buscan trabajo o venden cualquier cosita, y ahora queremos organizar equipos de salida nocturna para atender a las familias que duermen en las calles.

Esta semana tuvimos el regalo de asistir en Quito, a un encuentro de todas las instituciones de la iglesia que estamos realizando algún tipo de atención con la población que sigue llegando. Esta red se denomina “RED CLAMOR”. La idea era compartir experiencias, formarnos y coordinar actuaciones.

Los ponentes eran impresionantes personas que como iglesia están trabajando a niveles de naciones unidas o en la política nacional. Nos ayudaron a reflexionar y conocer el panorama a nivel jurídico y político que se nos viene y de qué forma va a influir en la indefensión de las cientos de personas que siguen llegando.
Pero si la formación fue buena, los testimonios que abiertamente o entre pasillos íbamos conociendo eran impresionantes. Dignos de profetas del siglo XXI, misioneros que abren sus vidas, sus casas, sus bienes y los ponen al servicio de los más necesitados. Fue así que conocimos el testimonio de una religiosa cuya congregación después de mucha oración y reflexión ha cambiado hasta sus estatutos fundacionales, cambiando su servicio desde la enseñanza por la acogida, posada, cuidado y orientación de familias migrantes y mujeres solas o con niños. Hoy día su gran colegio se convirtió en un centro de acogida en el centro de Quito dando el testimonio de que cuando uno se abre al espíritu de Dios y realmente se pregunta: “¿Señor qué quieres de mí?” ,sólo hace falta valentía y romper las comodidades y seguridades para ser testigos del amor de Dios.
También encontramos un padrecito que salía cada tarde con su camioneta y un grupo de jóvenes a recoger a esas familias que vienen caminando con sus pocas pertenencias. Los acogen, los llevan a un albergue, les curan las heridas de sus pies y les ofrecen una comida calentita. Mientras oíamos su historia me acordaba una y otra vez de la parábola del Buen Samaritano. Religiosos que abren sus capillas en la noche como centros para descansar y reposar, religiosas que ceden sus casas cerradas para que desde Cáritas u otras congregaciones hagamos centros de acogida, laicos super comprometidos en frontera, coordinando a un lado y otro de la misma para intentar evitar la trata de personas, la vulnerabilidad del que no tiene nada,…
No podíamos evitar que se nos escaparan las lágrimas oyendo testimonios de situaciones inimaginables. Como a los apóstoles en el camino de Emaús sentíamos como se encendían nuestros corazones, cómo algo latía de manera especial por dentro. Cómo el llamado a servir y a animar a que otros sirvan iba a ser un fuego que llevar de vuelta a nuestros lugares de trabajo.
Ante todo lo vivido sólo una palabra nace de nuestra oración: GRACIAS, mil gracias a todos por vuestras palabras, gracias por el tiempo compartido, gracias por vuestras ganas de transformar el mundo, por ser profetas de este tiempo; y como no, gracias a Dios, por permitir que desde nuestras debilidades sigamos siendo testigos de la inmensidad de su amor en el océano de la Vida.