lunes, 3 de mayo de 2021

Saludos a todos desde RD, en Sabaneta, en donde llevo ya dos años viviendo. Un año sin pandemia y otro año pandemia.

Aquí la pandemia ha traído, sobre todo, una gran crisis económica y una crisis educativa. La crisis sanitaria no se manifestado con tanta rotundidad como en otros sitios, gracias a Dios. Qué hemos aprendido en este tiempo de pandemia: hemos recordado la fragilidad del ser humano y la necesidad que tenemos de interdependencia, unos nos necesitamos a otros y unos nos cuidamos a otros. Estas dos enseñanzas las intentamos aplicar en nuestras actividades parroquiales y pastorales y también en el internado en el que estoy colaborando.



El internado está ubicado en la Cordillera Central de Rep. Dominicana, en un entorno maravilloso. Desde mediados de marzo del año pasado las clases presenciales se suspendieron en todo el país. Después de Semana Santa, se han ido abriendo algunas escuelas en determinadas provincias, según lo están determinando las autoridades sanitarias.

En nuestra provincia, todos los centros educativos siguen cerrados para los alumnos. En este año largo, nuestro principal objetivo es mantener el contacto y el vínculo humano con nuestros alumnos. Cada lunes, recorremos las doce comunidades y les dejamos tareas, alimentos y mucho cariño.

            También en la parroquia las actividades se han ido desarrollando de otra manera. Pero, en el fondo, la misión es la misma: compartir la esperanza y trabajar por ser una gran familia. Jesús nos acompaña en nuestro caminar.



            Dando gracias a Dios por todo, me despido desde este rinconcito del mundo y os animo a que, cuando podáis, os deis por aquí una vuelta.

Marta

domingo, 11 de abril de 2021

¡Feliz Pascua de Resurrección!, desde Honduras

Os escribo el Domingo de Resurrección desde el pueblo de Copán Ruinas, en Honduras. Muy cerca de la frontera con Guatemala. Llevo algo más de un mes en el país y me gustaría compartir con vosotros mis primeras impresiones.

Cuando llegué al aeropuerto de San Pedro Sula, mis compañeros de OCASHA, Lucía y Jesús, me estaban esperando. De ahí fuimos directamente a Tegucigalpa a conocer la sede y algunos de los recursos que Acoes (la organización para la cual estamos realizando nuestra tarea misionera_ACOES Honduras – Asociación Colaboración y Esfuerzo) tiene en la capital hondureña que se dedica a la promoción de la educación entre la juventud hondureña (centros infantiles, centros de capacitación, residencias de estudiantes, escuelas…).

Tegucigalpa es una ciudad hostil. Gran parte de sus colonias (barrios) están controladas por las pandillas, que llevan a cabo actos delictivos. En este contexto, Acoes trabaja con la juventud de las zonas más desfavorecidas, dándole una oportunidad para salir del círculo de la pobreza y la delincuencia.

Después, rumbo a Copán (copan honduras - Bing Mapas), nuestro destino en la misión. Allí Acoes tiene una residencia Populorum Progressio, espacios para que la juventud de las zonas rurales del país pueda completar su proceso de formación. Las aldeas que configuran el municipio, están por lo general mal comunicadas y con dificultades para acceder a servicios básicos.

Las escuelas en las aldeas solo llegan hasta sexto curso. Si un joven quiere seguir formándose, tiene que enfrentarse a diferentes obstáculos, empezando en muchas ocasiones por la propia familia, que no ve en la educación un medio para el progreso de sus hijos.

La residencia Populorum es un espacio donde las jóvenes de la zona que quieran seguir estudiando, tienen la oportunidad de hacerlo. Desde aquí se les brinda ayuda y un acompañamiento integral, tanto en las tareas escolares, como en el área espiritual o en la convivencia diaria.

Otro aspecto muy interesante del trabajo, es que se colabora con la educación de los niños de las familias más desfavorecidas de las aldeas de alrededor con dos proyectos: Becas y Maestro en Casa. Ambos pretenden que el proceso educativo de los menores no se trunque por la falta de recursos de sus familias.

Estos días, viviendo la Semana Santa en el pueblo, he pensado mucho en cuántos crucificados todavía hay en este mundo que clama de dolor. Pero no podemos quedarnos solamente en la cruz, ya que creemos en un Dios que resucita y vence a la muerte. Como decía Pedro Casaldáliga, los cristianos tenemos dos opciones: o VIVOS o RESUCITADOS.

Os deseo a todos una feliz Pascua de Resurrección y que el Señor nos ilumine siempre en nuestro caminar.

Un abrazo fraterno.

Alfonso