sábado, 11 de julio de 2015

AL PASITO...


           Me ha resultado imposible enviar estas líneas antes. Las noticias quedan atrasadas pero quiero compartir acontecimientos y experiencias que voy viviendo.
            Sí, “al pasito” como se dice aquí, es decir, poco a poco, voy integrándome y se me van dando tareas. Muchos acontecimientos durante el mes de junio además del final de curso en el Colegio San Andrés, con lo que en agosto volver a empezar y casi de cero ya que en este tiempo ha sido imposible.
            Acaba el plazo de regularización de haitianos en el país. Una familia vive próxima a mi casa, más de treinta años en Vallejuelo. Sin documentación, ahora lo están intentando pero creo que es demasiado tarde. Con permiso de las religiosas que vivían en la casa para hacer y vender “frituras” en una esquina de la pared del patio. Esto suponía humos, grasas, suciedad y personas por la calle. Alguna vecina se ha quejado por su presencia, yo no puedo meterme ahí. Para estas fechas ya no se cocina, no hay venta, los clientes en general eran haitianos y casi todos se han ido o se les han llevado.
            Un día me asusté porque viene a menudo la policía de inmigración a Vallejuelo recogiendo haitianos para retornarles a Haití. También andan por mi zona.  Un domingo estaba un camión militar rodeado de unas 30 o 40 personas que gritaban, hasta que un padre bajó del camión con un niño pequeño en brazos que lloraba, le dejaron irse a casa en un motor (moto).
            Justo enfrente de casa, Estelina, en Semana Santa me invitó a habichuelas dulces, como unos cuantos más y me regaló alguna cebolla. Se bautizó en la Vigilia Pascual. Habla mucho, es simpática. Cada vez que barre su zona de calle pasa a mi puerta y barre las hojas y los papeles que el viento arrastra. Me ha invitado a dormir en su casa cuando el marido esté en la capital. Nos hemos dado los teléfonos por si necesitamos algo. Al principio protestaba por las frituras,  ahora se la ve con la vecina; la está animando y ayudando a legalizarse.
            El tema de las hojas de los árboles es continuo, hay que barrer todos los días si no quieres que te “inunden” y llenar sacos y sacos. Se recogen junto a la basura. Hay quien las quema, no es conveniente pero es muy complicado solucionarlo de otra forma.
            Roger y María, muy apañados y “manitas”, como se dice en España, vinieron a casa para hacer pequeños arreglos. Coincidiendo  con la inauguración extraoficial y primera comida que preparaba. De lunes a viernes las comidas son en la Casa Parroquial y los fines de semana en casa o en la de alguna familia.
            Ha sido curioso. Justo a principios de junio me planteé si Vallejuelo era mi “sitio”. El momento realmente no ha sido el mejor para llegar con el tema del cambio de párroco y si era o no mi sitio lo he dudado hasta hoy,  en que escribo estas líneas. En la Eucaristía me he dado cuenta ¡por fin! de que esta es “mi gente”, que Dios me ha puesto en Vallejuelo por alguna razón y sea en el Colegio, en la Parroquia San Andrés o en los campos…. Aquí estoy, Señor,  para hacer tu voluntad. Ha sido un instante. “Este es mi lugar” No existe el sitio perfecto.
  

        Quiero a esta chiquillería y eso que a veces me hacen perder la paciencia. Hemos compartido la “merienda” (bocadillo de media mañana que aquí consiste en galletas o “lonchera” o clásico taper con comida y que ellos mismos se encargaban de repartir si alguno no llevaba). Muchas horas de trabajo durante más de dos meses. Tareas, lecturas,  palabras escritas y borradas, dibujos, juegos, canciones, poesías. Les gusta el bolso que me dejó mi sobrina, me le piden, me abrazan, dicen que me van a hacer una fiesta el día que me marche… ¿tan pronto ustedes quieren que me vaya? les he dicho cariñosamente. 
            
             Necesitan cariño, atención… Un día, en la felicitación que hicimos para las mamás, un niño me dijo que quería escribir a la suya que la quería porque ya no le pegaba. Aquí aún se utiliza el “jarabe de correa”. Hay mucha violencia en las familias que repercute en los niños y se nota en las aulas. En algunas he visto cómo se amenazan, se pegan por cualquier cosa, gritan… incluso me he dado cuenta en el tono de voz en que hablan los profesores… Vallejuelo está invadido por la música al mayor volumen posible y a todas horas.
            Con alguna carta enviada se ha conseguido que respeten un poco los horarios de las Misas, ya que con las puertas y ventanas abiertas se oye más la música de la calle que lo que se habla en la iglesia a pesar de los micrófonos existentes. Estamos en el mismo centro de la localidad, al lado del parque.
            Quiero aprender a querer a los vecinos, vayan o no a la iglesia, a los profesores, a quienes participan en la parroquia. Sus ritmos, fortalezas y debilidades, creencias, formas de hacer, sus rezos…
            Aunque me costó localizarla con números de fax y de teléfonos equivocados, una vez conseguido, me dieron “bola” (me llevaron gratuitamente) y viajé a Santo Domingo para visitar a Conchi, vallisoletana, Religiosa Adoratriz del Santísimo Sacramento. No la veía desde hacía años tras su marcha de Miranda de Ebro donde colaboraba en un programa de Cáritas Arciprestal. Desde entonces, se encuentra en República Dominicana.
          


               Fue un bonito encuentro, a pesar de no poder pasear por la zona colonial al coincidirle una visita. Fui yo quien me acerqué a su casa, tras preguntar varias veces, andar un “chin” (poco) y terminar por subir a un motoconcho (taxi en moto) por el módico precio de 50 pesos (un euro más o menos) ya que todos me decían que la zona estaba lejos y era peligrosa. Luego me enteré que está al lado del Liceo de los Salesianos y no era para tanto.
            Me presentó a las hermanas españolas que no estaban de retiro ese día, también a una religiosa haitiana, la Capilla, la casa de acogida, los talleres, algunas de las muchachas que allí se encontraban junto con algunos niños… pero sobre todo fue un reencuentro del recuerdo.
            Aquella primera Comunidad de Adoratrices que llegó a Miranda, se instaló y comenzó a trabajar. Sigue como siempre, compartimos la comida y charlamos. Me llevó hasta la Universidad Católica donde el Padre Franquelo estudia los sábados junto  con varias profesoras del Colegio y me recogían para trasladarme a Vallejuelo. Mientras esperábamos, hubo ocasión de charlar con una de las muchachas que nos acompañó conociendo un poco la situación que está viviendo… Y por supuesto, me invitó a volver cualquier otro día, a participar con ellas en el proyecto, ir en vacaciones, incluso la posibilidad de presentar a través de la Diócesis un proyecto a Ocasha para pedir colaboración. La verdad que hay tarea para dar y tomar. Seguramente que volveremos a encontrarnos…. Gracias por este día, Conchi.

            Final de curso con los niños en la “Cabeza del río”.

             Un precioso lugar en el que han preparado una piscina natural. Fuimos caminando unos treinta minutos, nos dimos un baño y comimos los espaguetis cocinados allí con leña. Tuve ocasión de charlar con los niños de forma distendida, cantamos,  unas risas, me decían que nunca habían ido de excursión…, otra diferencia con nuestros chicos y chicas de España con salidas y actividades de todo tipo… Puesto que por la tarde tenían examen, regresamos a mediodía en un camión que transportaba ajís (pimientos pequeños) y le quedaba algún resto. Un muchacho jugó con uno y ¡eran picantes! Terminamos en el médico con él… A pesar de ello la experiencia fue muy positiva, habrá que repetir.
            Desde la Delegación de Misiones,  la secretaria y  buena amiga Maite, me comunicó la celebración del Día del Misionero Burgalés para el 14 de junio. Aprovecho para saludar a todo el equipo, al Delegado José Manuel Madruga y al voluntariado, que junto al resto de la Diócesis  hacen posible que se celebre este día, a parte de la tarea diaria en la Delegación.
            Mi corazón y mi cabeza estuvieron todo el fin de semana por la Diócesis de Burgos aunque no pude comunicarme. Este Día del Misionero Burgalés es un día de fiesta, un día para el encuentro con los misioneros que están por España, de recuerdo de los que están fuera, de encuentro con las familias, con los amigos, un día de oración, de acción de gracias, de petición, aunque poco motivado por quienes no estamos directamente implicados en la acción misionera.
            Recordaba los lugares de celebración en los últimos años: Pancorbo, donde colaboramos algunos del equipo de misiones del Buen Pastor de Miranda de Ebro;  Gumiel de Hizán, ya con Martinho de Delegado de Misiones con mi testimonio sobre  el trabajo que realizábamos en el equipo de la parroquia y en Trespaderne, el año pasado, en que Martinho aprovechó para que hablara con nuestro Arzobispo D. Francisco sobre mi intención de formar parte de Ocasha-CcS  e ir a la Escuela de Formación Misionera, aunque no le dejé que lo hiciera público,…
            Este año, en tierras dominicanas, sintiéndome aún casi “en prácticas” en la tarea que se me ha encomendado, también quiero participar en ese homenaje a todos los misioneros que entregan su vida al anuncio del Evangelio, viviendo entre los más pobres en los cinco continentes.
            En concreto me uno al homenaje a Martinho, próximo al primer aniversario de su inesperada partida al Cielo. Quiero dejar constancia de mi agradecimiento por su testimonio y el de otros, especialmente los de Miranda de Ebro, Jesús Ruiz Molina, Magdalena Caubilla, Margarita Torrecilla, Luis Rodríguez, Fidel Sancho y muchos otros que Dios quiso, en el transcurso de los años, me fueran contagiando su inquietud misionera.
            Gracias a ti, Martinho por tu entrega generosa en ese Brasil amado al que nos enseñaste a descubrir y también a amar.  Gracias por dejar lo mejor de ti en cada lugar al que fuiste destinado. Gracias por tu ser sacerdote, misionero, profeta, amigo.  Gracias por saber estar construyendo el Reino y tras dejarlo todo, salir siempre de nuevo a anunciar el Evangelio a todos los pueblos, no solo con palabras sino sobre todo con la vida. Gracias por saber hacer la voluntad de Dios y comprometerte por un mundo nuevo. Gracias por seguir acompañándonos y acompañándome en el camino de la vida. Me pasaste el testigo y aquí estoy.
            Que arda en nuestros corazones el fuego del Espíritu y en todas partes, ahí y aquí, en esta y en la otra orilla donde el Señor nos lleve cada día, seamos luz del mundo y sembradores de paz, de esperanza… sin importarnos la cantidad, si somos muchos o pocos, sin quejarnos, con la ilusión y la alegría que nace de sabernos y sentirnos salvados y amados por el Señor.  
            Es la hora de la misión. Que como tú, Martinho y tantos otros, sigamos escuchando la llamada del Señor y nos dejemos “seducir” por Él, porque “dando es como se recibe”. Y siempre “al pasito”, “al pasito”.


VoLaR...
Volar...Soñar...
Ahora estoy volando.
Parece un sueño...
Pero no,
ahí está fuera a mi izquierda
un ala de "pájaro" inmenso;
y dentro, auriculares, música,
prensa, muchos asientos vacíos y...
algún "camarero".
¿Mi destino?
Sao Paulo
pasando primero por
Rio de Janeiro.
Allí quiero compartir,
vivir, luchar, esperar,
gozar... con la gente
sencilla los valores del Reino.
A mi lado llevo
una maleta para los recuerdos.
En ella hay un hueco muy grande
en el que llevo muchas personas dentro.
Sí, estás tú, y tú...
...y también tú, porque te quiero.
Hoy querría volar lejos,
... muy lejos,
para soñar un mundo
sin odios, sin guerras...
sin soledades, sin hambre,
sin.......... sufrimientos.
Hoy querría volar cerca,
... muy cerca
del corazón de los que conmigo llevo dentro.
Y con las "armas"
de la paz, el amor, la justicia,
y la solidaridad......
Ver nacer juntos un mundo nuevo.
Soñar, volar,
despertar, recordar,
..............
¿Será la vida un sueño?

8 de enero de 1987 (En mi viaje para el Brasil)  Martinho


Gracias, Martinho y hasta luego.
Charo Corcuera García
Vallejuelo. Diócesis de San Juan de la Maguana. República Dominicana. Junio 2015



viernes, 3 de julio de 2015

El retorno voluntario deja varadas a mujeres y niños en Jimaní

Compartimos esta nota de prensa del Servicio Jesuita a Migrantes de Jimaní que nos ha hecho llegar nuestro compañero Pedro Cano. De nuevo, las violaciones de los Derechos Humanos en la frontera contra los dominicanos de ascendencia haitiana.

Jimaní, prov. Independencia, 2 de julio de 2015.- Ayer pudimos asistir a un nuevo episodio de la descoordinación de las autoridades dominicanas en el proceso de retorno voluntario. 21 migrantes, entre ellos 8 niñas y 4 niños pequeños, estuvieron hasta las 12.23 de la media noche en la puerta fronteriza de Jimaní (provincia Independencia) para poder retornar a Haití.

En un viaje que comenzó a las 7 am, hora en la que les citaron las autoridades migratorias de Santo Domingo, el grupo de personas estuvo desde ese momento esperando  en uno de los puntos habilitados de la capital para regresar a su país de origen. Por fin,  a la 1.30 pm emprendieron el camino de regreso acompañados por dos oficiales de Migración y cuatro militares del ejército dominicano que custodiaban sus ajuares. En ningún momento del trayecto les permitieron hacer una parada para comer o para poder hacer ningún tipo de necesidad básica, convirtiendo el retorno voluntario en una custodia sin libertad de movimientos. Las personas llegaron a las 6.30 pm a la frontera de Malpaso donde descubrieron que el programa de retorno voluntario solo les deposita a ellos y sus pertenencias en la línea que divide ambos países, sin que haya ningún tipo de coordinación con el gobierno de Haití para que colabore o ayude en este proceso, como les habían comunicado las autoridades de la Dirección General  de Migración cuando decidieron acogerse al programa de regreso.

El grupo de retornados se encontraron en Jimaní, una zona de la frontera que no conocen, y varados a cientos de kilómetros de Hinche, lugar a donde muchos de ellos pretendían regresar. Los menores de edad, con hambre y sed, estuvieron en brazos de sus madres hasta que en mitad de la noche consiguieron poder cruzar a Haití para dormir en una escuela en Fond Parisien.

Desde el inicio del proceso de regreso voluntario solamente 1,100 personas se han acogido al mismo. En muchos casos estos retornos se hacen de manera improvisada y sin ningún tipo de coordinación interinstitucional entre administraciones. Con incidentes como el de anoche resulta evidente que la coordinación entre los dos gobiernos en materia migratoria debe ser una obligación de ambas partes para garantizar unas condiciones dignas y humanitarias a los migrantes, evitando la vulnerabilidad de los niños, niñas, mujeres y personas envejecientes.





sábado, 20 de junio de 2015

FINAL DE CURSO


Queridos compañeros,


Sólo con pronunciar las palabras "final de curso" ya nos suelen venir a la cabeza, ideas como: mucho trabajo, fiestecillas, despedidas, exámenes finales, graduaciones, vacaciones, ... Pues en eso hemos estado metidos este último mes largo. 

El pasado 11 de junio hicimos la Fiesta de Final de Curso en Aventura. Con esta celebración de cierre del año escolar, ya va la tercera, es decir que Aventura ya cumple tres cursos y muchos somos los que nos sentimos orgullosos. Ahora hay un reto e incertidumbre por delante, si los estudiantes que han terminado octavo, tendrán la opción de hacer el bachillerato en Aventura o tendran que bajar de la loma para estudiar. Eso, lo sabremos como en un mes. 

En la fiesta de final de curso, celebramos también la Confirmación de 19 muchachos y muchachas. Desde el mes de enero, se ha incorporado al horario del internado, la posibilidad de la "catequesis". Es un tiempo de gratuidad, de compartir y aprender en ese camino de ser amigos de Jesús. De pasar un rato con Él y de ver como nos pide que incidamos en nuestra realidad concreta de nuestra escuela y nuestras comunidades. 


También ese día, tuvimos otra alegría. Nos había llegado la 'guagua' (camioneta) nueva. Desde el mes de diciembre numerosas muestras de generosidad de nuestras diócesis, compañeros de Ocasha-CCs, parroquias, familias, amigos y conocidos, habían hecho posible que se comprara un nuevo vehículo para Aventura, con el que se mejoraría la seguridad y agilidad en las numerosas diligencias semanales. 

Pues eso, el 11 cerramos la Escuela, pero los de octavo todavía tenían tarea pendiente. Y es que tenían las conocidas "Pruebas Nacionales", una especie de selectividad que deben superar para poder pasar a Bachillerato. Bajaron a Sabaneta a examinarse y hemos seguido en el ambiente de convivencia, estudio en grupo, comer juntos, ... pero fuera de nuestra comunidad habitual, Aventura. 

Ya viviendo esta semana por Sabaneta, hemos podido estar más al corriente de la realidad, y hemos vivido en la comunidad, el trato injusto y racista que algunos guardias y personas han empleado con los haitianos. Están siendo unos días duros en ese sentido, prácticamente todos los haitianos se han visto obligados a salir huyendo o a ser cargados en la "camiona que recoge a los morenos". 


Y aunque un poco "tocados" por esta realidad que viven nuestros vecinos haitianos, nos vamos mañana domingo, tres días a la playa con los estudiantes de octavo. Un viaje sencillo pero ilusionante, pues muchos no han visitado la playa. 

Y con eso cerraremos completamente este curso escolar. Ha sido un curso repleto e intenso. Con mucho vivido, mucho aprendido y mucho compartido. 

Y disfrutaremos del cambio de actividades en verano. Un verano con varias y esperadas visitas y con muchas ganas de pasar días en las comunidades, haciendo refuerzo escolar, actividades con los niños, jóvenes y adultos,... en definitiva, viviendo con la gente sencilla de las comunidades.


martes, 5 de mayo de 2015

COMUNIDAD: LA HIGUERA

¡Saluuudos compañeros!

Como siempre, ha pasado otra vez demasiado tiempo desde la última vez que escribimos. En este tiempo, ha sido Pascua, así que Feliz Pascua aunque con un cierto retraso. 

Hoy os compartimos un poco nuestra experiencia en una de las comunidades. La comunidad de La Higuera. Seguro que a los que han estado por aquí les trae frescos recuerdos y entrañables vivencias. 


Subimos al Jeep y dejamos atrás Aventura, pero no deshacemos el camino para volver a Sabaneta. Justo al salir de Aventura tomamos el camino que nos lleva a la comunidad de La Higuera.

La comunidad está apenas a cuatro kilómetros de la escuela. Eso sí, bajada prácticamente sin tregua hasta llegar al río que nos da la bienvenida a la comunidad. Casi siempre nos vienen a la cabeza las sensaciones de nuestra primera visita: "¡Vaya subida nos espera después!", "¿Y dónde está el puente para cruzar el río?", "¿Seguro que la guagua pasa?", Y sobre todo unas preguntas incómodas nos asaltaban: "¿Cómo puede ser que viva gente en lugares tan remotos?", "¿No sería más fácil trasladarlos que hacer tantos proyectos aquí?" Pero poco a poco fuimos entendiendo y encontrando respuesta a aquellas preguntas: allí vive gente con su historia y con su gente. ¿Quién se desarraiga tan rápido? Además también tienen allí sus tierras - por más que parezcan imposibles de cultivar - y por lo tanto sus escasas fuentes de ingresos. Ese es su lugar y lo bonito es que aunque "pasando trabajo", la mayoría, están contentos de ser y de vivir allí.

Al principio íbamos y volvíamos andando, poco a poco, fuimos cogiendo confianza y ahora solemos bajar "manejando". Esto de cruzar el río con el Jeep siempre tiene su gracia. A pesar de que también vamos acumulando algunas anécdotas de cuando cruzamos el río a pie en la época en que baja con más caudal. Hay que decir que el río es algo fundamental del paisaje y de la vida de la comunidad. Allí lavan la ropa las familias que viven más cerca, allí se bañan prácticamente todos los que viven en la comunidad y también el río es lo que les da dolores de cabeza cuando vienen lluvias grandes y los incomunica durante algunos días.

Llegamos. Hoy parece que hay escuela, ya que la bandera está subida. La presencia del profesor que da de 1º a 4º es inconstante. En la comunidad también tienen su capilla, cada dos o tres meses suelen tener Misa, pero cada domingo no falta la celebración de la Palabra que los tres coordinadores preparan con cuidado. Al toque de la tambora, típico instrumento musical dominicano, la gente se acerca para oír la Palabra de Dios y los niños también acuden para recibir la catequesis.



Realmente nos hicieron falta pocas visitas para ver que es una comunidad muy especial. La Higuera debe de tener unas ochenta casas y más o menos las mismas familias. Es la comunidad más grande de la zona y es la más viva, tanto en sentido religioso como en sentido comunitario. Con el tiempo se ha convertido en un lugar de esos a los que cuando llegas, casi te sientes como en casa. Probablemente tiene mucho que ver que 22 de los estudiantes de Aventura son de La Higuera y por lo tanto, muchas son las familias conocidas directamente y muchas otras conocidas "pasito a pasito" y sobre todo, visita tras visita.

Y mientras escribimos esta entrada, recordamos tanto nombres ... Magdalena, una mujer mayor y madre de un hijo con tetraplejia ... Como quiere a su hijo y la esperanza que tiene de que su hijo se cure! Y como cada vez que vamos a casa nos acoge con una sonrisa y nos regala unos "guineos maduros" (plátanos) buenísimos!

O Antonio, el responsable de la comunidad en el ámbito religioso. Un hombre muy humilde y trabajador, que aparte de sus cuatro hijos ha criado a dos sobrinas y ahora ve con orgullo cómo pasan de curso en Aventura. O los abuelos de Virgilio ... una pareja de más de 70 años, que cuidan de su nieto como si fuera su hijo ... Y no paran de darle consejos para que algún día sea un gran hombre.

Y, qué decir de Irda y Aquiles? Siempre que vamos con visita, la visitamos y nunca falta aquel café que la familia ha sembrado, recogido, "pilado" y tostado. El sabor del café siempre es especial cuando ves todo su proceso …

En todo esto, ya debe de ser la una de la tarde ... ¿Dónde comeremos? Esto no es ningún problema, es increíble ver la generosidad de la gente. De hecho el problema suele ser no poder decir a todos que sí. Esta vez toca en casa de Santa. Santa, o Grilla, como la conocen en la comunidad, es madre de 4 hijos y una sobrina que es hija de crianza. Los dos hijos pequeños, Ariberto y Joan, son alumnos de Aventura y aparte de esto también es una de las cocineras contratadas de la escuela por lo que el trato es muy cercano. Viene semana sí, semana no, y ésta no le toca trabajar, así que nos tiene preparado un "arroz con habichuela", y mientras comemos vamos charlando de mil y una cosas. Poco a poco se va abriendo, ya no somos dos gringos anónimos y a medida que la confianza va aumentando, también aumenta la sinceridad y la profundidad del compartir. Tiene 38 años y ya es abuela, esto es muy habitual en estas comunidades. Y es una de esas personas que se cree Aventura de pies a cabeza. Realmente damos gracias a Dios por su entrega como madre, como comunitaria y como cocinera de la escuela.


Para salir de su casa, obligado pasar por el patio de Niover y no nos deja marchar sin hacer un café en su casa. Niover no tiene hijos en la escuela pero es el responsable del proyecto de las placas solares. Desde el mes de septiembre, como ellos dirían, están bendecidos. Todos los que han querido se han integrado al proyecto de paneles solares que ha facilitado la ONG SurFuturo y Fundasep. Los comunitarios pagan el 40% del coste (400 euros), y tienen seis años para volverlo. Y a cambio el panel solar alimenta 5 bombillas y muchos más enchufes que aparatos electrónicos tienen en las casas. Y nosotros, que como Mateo, somos los cobradores de las cuotas, estamos viendo la seriedad en la que se lo están tomando y lo contentos que están de haber abandonado la práctica que desde hacía tantos años tenían que encender velas en hacerse oscuro.

También La Higuera, como muchas comunidades, tiene el "centro de madres", unas asociaciones sólo para mujeres en las que tratan muchos diversos temas que les afectan. También desde hace unos años están los préstamos para vacas y muchas mujeres de la comunidad están beneficiándose de estas iniciativas de micro - crédito. También ellas son muy cumplidoras en los pagos. Marta conoce bien de que se trata, este y otros asuntos. Es increíble como todos recuerdan y alaban a Marta, que subía caminando, que nunca quería bola y que andaba con una mochila grandísima.

Ah, esta es también la comunidad de donde sacamos la arena para que Aventura siga creciendo a nivel de infraestructura. Roger suele ir solo a hacer viajes de arena pero siempre lleva dos palas, porque no han pasado dos minutos que siempre aparece alguien con ganas de ayudar.




Ya son las 3 de la tarde ... Tenemos que marchar hacia Aventura, nuestros "hijos" terminan clases a las 4h de la tarde y comienza nuestro tiempo ... Pero Roger mira el reloj y dice: tenemos tiempo de hacer un baño en la estrechura! Así que, algunas veces, acabamos nuestra visita haciendo un baño en el río ... Tiempo justo para llegar a las 16hs en Aventura.

EN NUESTRO CENTRO

     Después de este tiempo, tenemos que ver las cosas con realismo, es verdad que en el tema pastoral, nos falta mucho de presencia de personas adultas, no hemos podido consolidar una comunidad de fe adulta, por muchas circunstancias, pero si hemos podido consolidar el centro juvenil, que es un centro social y de vida de fe para niños y jóvenes..
     En cuanto a los adultos, no nos damos por vencidos y seguimos trabajando y viendo las mejores posibilidades, por eso hemos decidido comenzar con una pequeña comunidad de vida, donde podamos como comunidad vivir nuestras vidas desde la fe.

     En cuanto a los niños, en estos momentos vienen al centro unos 36 niños y jóvenes, de forma irregular por las circunstancias personales. Abrimos cuatro días a la semana, los martes y jueves para jóvenes y los sábados y domingos para niños y jóvenes.  Evaluamos la situación del centro y nos dimos cuenta de que necesitamos contar con un espacio de acompañamiento psicológico, por los graves problemas que vamos detectando, principalmente agresividad, abusos, alcohol.
     Muchos de ellos, tienen problemas de comportamiento, y dificultades para relacionarse. Su Autoestima es muy baja. Proceden de familias desestructuradas con escasos recursos, donde no cuentan con modelos de comportamientos adecuados, por el trabajo de sus padres o situaciones familiares, se podría decir que muchos de ellos, “se educan”  en la calle con roles sociales agresivos.

     Por eso, este año estamos trabajando, entre otros temas: Desarrollo personal: con temas relacionados con autoestima. Relaciones interpersonales: asertividad, comunicación sin violencia, empatía… Desarrollo social: socializando derechos y deberes, valores de la comunidad… Utilización del tiempo libre: ofreciéndoles espacios donde puedan disfrutar sin violencia, ni agresiones. Todo lo intentamos hacer de forma atractiva, a través del teatro, baile, manualidades, títeres, dibujo, deporte y juegos recreativos. 

Queremos ofrecer a los niños y jóvenes la posibilidad de tener un espacio, una iglesia donde se sientan en paz y a gusto, donde se apropien de la experiencia de fe. Un lugar donde sean los protagonistas de su vida, desde su realidad.
La vida de Jesús es un mensaje de solidaridad con los olvidados y excluidos, pero no de forma teórica, sino que vivió muy próximo a ellos, haciéndose su prójimo, desde su nacimiento hasta su muerte. Nuestra respuesta a estas situaciones de injusticia y exclusión debe venir guiada por el amor gratuito de Dios y el ejemplo de vida de Jesús. 

José Adolfo

lunes, 27 de abril de 2015

MIS PRIMEROS PASOS



            Aunque aún no había escrito en el blog, ya me conocéis por las noticias aparecidas en los últimos Boletines de Ocasha.
            Llegué a República Dominicana el día 27 de febrero coincidiendo con la Fiesta de Independencia y están siendo “mis primeros pasos”. Quiero saludar a todos y compartir mis primeras experiencias.
         Los días van pasando y ha resultado difícil sentarme a escribir. El domingo día 12 de abril por fin me instalé en mi casa de Vallejuelo, Diócesis de San Juan de la Maguana.
         
Hasta ahora he disfrutado y me he sentido y sigo sintiéndome acogida y acompañada por mis compañeros de Ocasha – República Dominicana que ahora forman mi nueva familia.

            Empiezo por Tomé y su esposa Grecia e hijos, cuya casa es como nuestra embajada en la Diócesis de San Juan de la Maguana, punto de encuentro,  descanso y de compartir experiencias. También son enlace con el obispado y Monseñor José Grullón. Pero sobre todo diré que, desde la llegada, esta familia al completo es para mí un pequeño oasis en el desierto.


          

   Hasta Lola en Comendador (Elías Piña) que, a pesar de todo, sigue  muy en activo visitando a los enfermos y colaborando en la parroquia, con su “pisito” en Santo Domingo, por donde hemos pasado todos.



          



 La visita al internado de Aventura con Roger y María realmente fue  impresionante. No sólo por la ubicación del mismo en la loma. También por la acogida, atención y testimonio que este joven matrimonio me ofreció. Al igual que los muchachos y muchachas que asisten de lunes a viernes con sus alegrías, inquietudes y esfuerzos. 


            La película que vimos juntos sobre Teresa de Calcuta volvió a confirmarme en esta misión para la que he sido llamada. Teresa siente que el Señor la llama a salir de la escuela, del convento en que vive, a algo más de lo que habitualmente hace: ve las necesidades que existen en las calles. Me veía reflejada y sintiendo que ahora mi lugar en el mundo es este. 
             Descubrí la loma de Sabaneta con sus habitantes viviendo en condiciones muy duras. Las cocinas (estufas) de leña en un rincón de la casa con el puchero hirviendo y humo; al lado, la otra edificación dividida en dos estancias, una para estar y comer y la otra el dormitorio para toda la unidad familiar. Más tarde descubrí que en los campos se vive así generalmente.   




Y en Sabaneta el fin de semana con el bullicio de las pequeñas vecinas que aparecen por la casa y animan la vida de quien quiera dar, pero sobre todo recibir cariño y sonrisas. 



      
Los días compartidos con Pedro Cano en Jimaní, a parte de la distancia y el trabajo en el Servicio Jesuita al Refugiado con el papeleo de las solicitudes de regularización, que me abrió su casa, me atendió y compartió sus actividades. Incluso disfrutamos de las fiestas en la Parroquia de San José. Allí conocí a una preciosa peque de 3 años sordomuda... sin posibilidad de un diagnóstico sólo por haber nacido en “esta orilla del mundo” y no es el único caso…

      
       Tampoco ha faltado la visita a Las Matas de Farfán. Allí, gracias a una gran familia, Ignacio, Sara y su peque Jesús, que ya corretea, pude descubrir muchas facetas del funcionamiento de un centro educativo dominicano con ayuda de Flor, la administradora. Me han demostrado su cercanía y sé que puedo contar con ellos. Me acordé mucho de mi buena amiga Pilar Rozas, que ahora  vive en San Sebastián, ella me ayudó a mi llegada al colegio de Burgos… Las Hermanas de San Vicente de Paul atienden un hogar infantil con escasas ayudas en  una zona marginal de Las Matas. Empiezo a entender el lema “si  queremos, podemos”.

            Una bonita experiencia y un gran regalo el poder compartir unos días con estos compañeros misioneros que ya son más que amigos. Que, en su día y desde Ocasha, partieron hacia tierras lejanas para llevar el evangelio y compartir sus vidas con quienes más lo necesitan en los diferentes proyectos en que se encuentran.
            Aunque ha sido un poco de locura ir con la mochila de aquí para allí, he de agradecer este tiempo disponible y sobre todo, desde aquí dar las gracias a “esta mi nueva familia” que, en medio de sus tareas,  me han llevado y traído, atendido y ayudado a mirar y  a descubrir con nuevos ojos  esta realidad, conociendo un poco a las personas con quienes colaboran y con ellos al pueblo dominicano, con sus luchas, formas de ser, cultura, tradiciones…
             Llevo en la maleta y en el corazón ya muchos nombres, muchos rostros de niños, jóvenes y adultos dominicanos…
            Todo lo que he podido descubrir en este mes y medio lo podría resumir en una frase que recoge el lema de este año en la Diócesis de San Juan de la Maguana en la que me encuentro: “Amor y solidaridad, camino de santidad”.
            He de confesar que al principio me daba reparo sacar la cámara de fotos por miedo a  robar un poco de la intimidad de este pueblo. Les he preguntado y he descubierto que a niños y mayores les gusta salir en las fotos. Enseguida los niños se arremolinan en torno a la cámara.
            En Vallejuelo he compartido unos cuantos días con Julia y su mamá Dª María que este próximo 12 de octubre celebrarán los 60 años de su llegada desde España. Con sus gatos, perro, burro y vacas, la Sra. Julia me ha atendido y acogido como a su hija.
            En cuanto a mis tareas aquí sólo puedo decir que he comenzado a ir al Colegio San Andrés aunque aún no tengo asignadas responsabilidades. En la Parroquia hemos tenido la primera reunión tras la Semana Santa.
          
             El motivo de este retraso en el comienzo se debe a que el Padre Franquelo, que fue quien pidió la presencia de algún misionero/a de Ocasha en Vallejuelo y presentó el proyecto, ha sido trasladado de parroquia.
            Nadie podía contar con este cambio aunque no es la primera vez que ocurre algo similar. Lo cierto es que cuando empezaba a familiarizarme con él viendo por las prioridades existentes, se marchó y me encontré un “poco huérfana”. He podido experimentar que es la voluntad de Dios la que prevalece y sigo dejándome en sus brazos con disponibilidad. 
            El Padre Moisés ha llegado nuevo y poco a poco se está poniendo al día.



Durante este tiempo he pensado mucho en España, en mi familia, mis amigos, mis comunidades parroquiales, colegio... me dicen que allí hago falta… En ocasiones me pregunto qué hago aquí. Es difícil  solamente “estar y acompañar” con todo “lo que hay por hacer”.
            Una Semana Santa muy significativa en la que he vivido el amor de Dios en la entrega de su Hijo, que me enseña a estar al servicio de los que más lo necesitan en estas tierras a las que Él me ha traído, sin hacer muchos planes ni programaciones. Sintiendo que Jesús resucitado está  presente y me acompaña en el camino regalándome su paz y su amor
. Que Él también os acompañe y os bendiga. 

Charo Corcuera García. Vallejuelo. San Juan de la Maguana. República Dominicana
           
        

jueves, 26 de marzo de 2015

VINCHO CASTILLO Y EL LADO SUCIO DE LA NACIÓN

Hola compañer@s de OCASHA, quiero compartir con todos vosotros un artículo escrito por un amigo, Haroldo Dilla, que explica muy bien, a mi juicio, algunos de los entresijos de la política dominicana.
Desde que llegue a este país me sorprendió la campaña de política continua que se vive con vallas de candidatos, publicidad, actos, reuniones, etc. A los dos meses de ganar el presidente Danilo Medina las elecciones en el año 2012 se comenzaron a instalar carteles de futuros candidatos, de su mismo partido, para las elecciones del 2016.
Pues bien, en este artículo que os paso a reproducir, mi amigo Haroldo hace una descripción fiel a la realidad, una radiografía de unos “personajes” que durante años han estado viviendo de la política y que están sembrando este país de odio. Un odio irracional, un odio hacia los extranjeros, un odio inmoral y sin sentido.
Estas personas que os van a describir a continuación son los miembros de la familia Castillo (Vincho, Vinicito y Pelegrin), no tiene desperdicio el texto. Lean y podrán comprobar la talla de algunos “políticos” dominicanos.
“Todo sistema político contiene poderes fácticos que logran imponer decisiones por encima de los cauces formales de la política. Y en nuestro país son muchos y muy relevantes a la hora de entender la política: familias burguesas prominentes, asociaciones empresariales, la jerarquía eclesiástica encabezada por el cardenal más afrentoso del continente, los militares, la embajada gringa, camioneros y concheros, etc. Pero si observamos el listado anterior, no es difícil advertir que cada una de las partes mencionadas posee algún atributo que garantiza su poder, dinero, autoridad “espiritual”, capacidad de movilización, etc., lo que no es el caso de la familia que comanda Vincho Castillo y que ahora mismo os vamos a presentar.
Vincho Castillo (patriarca del clan) y sus hijos conforman un hampa temible en la República Dominicana, un genuino poder fáctico que brinca sobre las leyes y desconoce toda ética diferente a la que emana de la desfachatez política. El clan Castillo no se distingue por su dinero, ni por su abolengo tradicional, ni por sus atributos geopolíticos. Como partido son un fracaso que nunca ha remontado el 1% de los votos. Pero en cambio poseen un don fundamental para mantenerse en el juego político de la media isla: una habilidad sorprendente para la difamación y la conspiración mañosa. Todo el mundo sabe que caer en la lengua de Vincho Castillo y de sus descendientes es exponerse a ser cocinado públicamente en un caldo espeso de medias verdades, mentiras y chismes, con posibilidades muy limitadas de defensa.
Ello explica, por ejemplo, que esa entelequia que se llama Fuerza Nacional Progresista, el partido familiar, posea una presencia tan desproporcionada en el aparato del estado. Además de las inserciones particulares, controlan directamente un ministerio, una dirección nacional de la complejidad de migraciones, una diputación y un departamento en la cancillería. Y que en cada uno de estos lugares han hecho las cosas de la peor manera posible para la sociedad, sin que nada les pase.

Primero fue Vinicito, una criatura particularmente desagradable que ha escalado a una posición de legislador sin que nadie lo haya elegido, a quien el portavoz presidencial tuvo que exigir un poco de cordura y decencia en su trato al presidente Medina y su equipo más cercano. Cuando escuché al portavoz presidencial, no tuve otra opción que simpatizar con él. Creo que tuvo razón cuando exigió decencia y cordura a Vinicito Castillo. Le pidió lo que ni el diputado que nadie eligió ni su familia pueden asumir. Sencillamente porque basan su existencia en la indecencia y la insensatez.

En cualquier democracia medianamente consolidada que aprecie en algo a la probidad pública, ya Pelegrín Castillo hubiera sido destituido por su enrolamiento en actividades comerciales ajenas a su cargo y sospechoso de tráfico de influencias. Y ya se hubiera encausado a otros miembros de la familia por sus enrolamientos en actividades racistas que han clamado por la violencia contra terceras personas. O hubieran mandado para su casa el director de migración, un hombre que ha afrontado numerosas oportunidades de hacer las cosas mal, y las ha aprovechado todas. Pero nada de esto ha sucedido, sencillamente porque estamos presenciando el enfrentamiento entre un sistema débil y corrupto y una familia que ha trabajado seriamente para corromperlo.
Vincho Castillo y su gavilla de ineptos y difamadores atrincherados en la Fuerza Nacional Progresista han sido el caramelo venenoso que Leonel Fernández (expresidente 8 años y que después de recibir dinero del narcotráfico y estar acusado de malversación de fondos públicos quiere volver a ser presidente para 2016) ha regalado a la sociedad dominicana, desde los lejanos tiempos en que el palero de todos los tiempos hacía campaña sucia contra Peña Gómez para facilitar la victoria electoral de quien entonces se presentaba como una esperanza de renovación nacional. Ha sido Leonel Fernández quien lo ha recolocado en la política nacional, entregándole los lados más sucios del sistema. Y ha sido Leonel Fernández quien, en un arrebato de sinceridad, se proclamó en cierta ocasión un “vinchista” convencido, colocando a este difamador profesional al mismo nivel de Juan Bosch, un hombre del que se podrá disentir en muchas cosas, pero nunca dejar de admirar su integridad ética”.
Espero que encontréis en estas palabras de un amigo y compañero dominicano, la explicación de la actual situación que vivimos en este país maravilloso, rico en materias primas y en hospitalidad, más sin embargo algunas “familias”, con su odio y maldad, están sembrando un caldo de cultivo que terminará en situaciones violatorias de los Derechos Humanos y que atentaran contra la dignidad de las personas más vulnerables que viven en este país.