viernes, 20 de marzo de 2015

UN POCO DE HISTORIA - VALLEJUELO

                  A la puerta de casa

            En este segundo envío voy a compartir con vosotros un poco de Historia de Vallejuelo, municipio perteneciente a la provincia de San Juan, donde llegué una vez visitados a los compañeros de Ocasha en República Dominicana. Aquí se encuentran la Parroquia y el Colegio San Andrés, que forman parte del proyecto al que fui destinada en mi tarea misionera.

             Vallejuelo es relativamente un municipio joven. Desde 1912  se asentaron familias de otras zonas como Jorgillo y El Guayabo. Hoy en día estos campos pertenecen a Vallejuelo; ya  les he visitado y  he compartido algunas celebraciones de la Eucaristía comprobando que faltan líderes responsables que puedan potenciar estas comunidades. La Misa es mensual, eso si se acuerdan de convocar, más de una vez hemos tenido que irnos sin celebrar. Los demás domingos realizan la Celebración de la Palabra.
            Las actividades comerciales comenzaron en 1936  al instalarse el primer aserradero. Los pobladores todavía usaban el método de trueque intercambiando productos agrícolas por sal. No hay información sobre el origen del nombre de Vallejuelo. Se puede confirmar que era un hato o lugar "donde paran los pastores con el ganado". También, que las primeras áreas en ser pobladas fueron Río Arriba del Sur, Capulín y Jorgillo, campos pertenecientes a Vallejuelo.


            Entre los años 1954 - 1955, los gobiernos de  Rafael Leónidas Trujillo Molina y Francisco Franco, realizaron un acuerdo migratorio que dio lugar al asentamiento campesino en  Vallejuelo, llamado Villa Radhames en honor a uno de los hijos de Trujillo.            
            Las primeras familias españolas llegaron de diferentes provincias de España: gallegos, leones, asturianos, andaluces, madrileños, de Barcelona, Burgos y otras, comenzando una nueva etapa y desarrollo para los hombres y mujeres que trabajaban sedentariamente la labranza de las tierras.

            “En el año 1955 llegan las primeras 40 familias, el presidente Trujillo entrega a cada una de ellas una vivienda construida en abeto lizo y abeto canalizado,  50 tareas de tierras, animales, vacas para alimentar a sus familiares, mulos para la carga de productos y un aporte de 150 pesos cincuenta centavos, herramientas para labranza de las tierras, los ajuares de la viviendas, sillas, mesas, camas y todos los enseres de la cocina. Trujillo posiciona estas familias en cada una de las colonias con el mejor acondicionamiento, mientras que los dominicanos de esas comunidades vivían en condiciones deplorables”.
            La primera familia dominicana beneficiada con una vivienda en esta colonia agrícola fue la dominicana que cocinó y prestó servicios a los trabajadores que construyeron la Colonia. No quiso compensación económica sino que solicitó una vivienda digna para ella y su madre alegando  que las tierras entregadas a los españoles fueron donadas por su padre.
            Los hijos de esta familia comienzan a compartir con las familias españolas y se construye el acueducto y la primera escuela primaria.


                       Las  casas son en general de una sola planta. En la actualidad, los vecinos barren las calles y acumulan las hojas en montones o las depositan junto con la basura en sacos. El personal de limpieza lo recoge y vacía los sacos en el camión de la basura.
Aún no tengo claro los días en que pasa. Se supone que diariamente…

                        La economía de este municipio depende de la producción de habichuelas, maíz, y cebollas. El “día de mercado” es el jueves, vendiéndose sábanas, zapatos, fardos de ropa usada, entre otros. Con una población económicamente activa, el 74% están actualmente empleada.
            Según el censo del año 2003 hay 15.202 habitantes de los cuales 8.021 son hombres y 7.181 mujeres.


Una de las distracciones de los niños
 es recoger los mangos, guayabas,
mamones, guanábanas… de los árboles. 
 Son ágiles y trepan con rapidez, 
sobre todo si esperan salir en la foto, 
les encanta.

Algo incomprensible para mi mentalidad es que habiendo tantos niños, sólo existe un pequeño parque infantil abandonado y destartalado en el que se divierten algunos peques.


                 El resto corretea por las calles jugando con  cualquier cosa: arena, palos, neumáticos... muchos de ellos descalzos y los más pequeños  desnudos.


  En los campitos o zonas rurales existe una gran pobreza.
FUNDASEP-Cáritas junto con Cruz Internacional Americana, facilitan la construcción de viviendas dignas para sus habitantes.


            Con ellos compartí un precioso día, con chenchén incluido, del que guardo muy buen recuerdo. Conocí un poco a esta comunidad, sus precariedades, sus ilusiones e inquietudes, sus esfuerzos por transformar su realidad, su tristeza por la marcha del párroco que les animó a implicarse en este proyecto, una mujer sola, sordomuda y sin nombre con tres niños (se les conoce como “el mudo o la muda”)… me dicen que no se les llama así de forma despectiva… ya conozco a tres,  hay bastantes casos.
            En cuanto al clima,  es subtropical en el centro y sur, donde está situado Vallejuelo. En verano es de 30°C como maxima, 21°C como minima, en otoño 25°C y 19°C y, en invierno 23°C y 15°C. En el norte es un clima templado frío debido a la altura, en invierno entre 15°C y 0°C.
            Sobre las comidas, de las que hablaré en otro momento, presentaros el chenchén, un plato delicioso preparado a base de maíz triturado acompañado preferiblemente con chivo. Se prepara tanto con sal como con dulce.

                 El chenchén y el chacá son platos de origen haitiano que se encuentran en la frontera y en el sur, vinculados a festividades y ceremonias. Con influencia africana. Se consideran platos de tradición cimarrona, de negros de la montaña, donde se daba maíz y era un plato fácil de preparar. 
El chacá es una especie de postre hecho de maíz chasqueado, mas entero que el que se usa para preparar el chenchén. Este plato se disfruta en Semana Santa, al igual que las habichuelas con dulce. La verdad que ya los he probado y son platos deliciosos.
                                                                                                                           
                Pasando a otros temas, decir que en las mañanas colaboro junto a una profesora en el apoyo escolar de 28 niños de 3º y 4º curso de Básica que aún no sabe leer ni escribir. Ha sido otra forma de contactar con los niños y a la vez con las madres, incluso haciéndome presente en algunas casas. Estoy contenta, se ve su interés por aprender, sólo que no nos da la vida y estamos acabando el curso. Hay que estar leyendo con ellos individualmente, en sus casas resulta difícil, incluso tampoco saben leer. Pienso en tantos profesores que en España están desempleados y tanto que hacer aquí…
               Estos últimos días, el Evangelio nos habla del  amor al que nos llama el Señor.
Amar a Jesús. Amarnos a nosotros mismos. Amar al prójimo no sólo de palabras sino con obras, sintiéndonos amados por Él.
               La verdad que  cuesta, aun estando agradecida y contenta por esta experiencia y sabiendo que tengo respaldo,  a veces sin entender lo que veo me pregunto qué hago aquí. Pero en este contexto en que una vive al día y con lo mínimo, es fácil dejarte en las manos de Dios y sentir su presencia. 
               Y si una se mantiene unida al tronco dejándose cuidar y podar por el Viñador, también recibes la savia y la gracia del Espíritu Santo con la fuerza para ser testigo de esperanza  en esta tierra  de grandes desigualdades, de alegría, de mucha acogida y dar los frutos que Él espera. 
               Ese es mi propósito, junto con mi disponibilidad de colaborar en lo que se necesite,  así lo pido en la oración y que se haga la voluntad de Dios.
Que allí donde nos encontremos, seamos los testigos de esperanza que el mundo necesita.
Saludos para todos.
Charo Corcuera García. Vallejuelo. Diócesis de San Juan de la Maguana.
 República Dominicana.

domingo, 15 de marzo de 2015

ESTO SE PUEDE SALVAR


El título de esta entrada nos viene de una canción de un mítico grupo de música catalán, llamado SAU. Una canción que dice: "... a quien queme algún bosque, ¡Que le corten las manos!". Claro que no pensamos que la violencia debe ser contestada con más violencia, pero si que compartimos la rabia e impotencia que esconde esta frase.

El pasado miércoles, al levantarnos observamos que había un ambiente nublado en Aventura. Enseguida llegó un grupo de gente de la comunidad de La Higuera y nos dijeron que había varios puntos incendiados en la finca de obispado, una finca bastante grande en la que en el el centro se encuentra la escuela de Aventura. Una sensación de preocupación y no saber qué hacer se extendió por nuestro cuerpo. En el primer momento no sabíamos si era una locura quedarse, o una exageración marcharse. Calma. Enseguida se formaron un par de brigadas entre hombres y los alumnos mayores de la escuela, que con machetes y rastrillos, salieron para intentar apagar el fuego. A unos 500 metros de la escuela pudimos empezar a ver signos del fuego ... pero los fuegos que estaban más fuertes estaban un poco más lejos, por lo que rápido vimos que la escuela - y la gente - no corría ningún peligro. De lo que si que no había duda era de que alguien con bastantes malas intenciones había prendido fuego en diferentes puntos durante la noche.


Mientras los esfuerzos se concentraron en controlar el primer incendio, fuimos a buscar cobertura para poder avisar al obispado y el centro de Medio Ambiente de San Juan. A diferencia de nuestro país, la ayuda que llegó fueron 14 forestales con comida para poder pasar un par de días y un puñado de rastrillos. Nada de bomberos, ni mangueras, ... y claro, aunque la ayuda venía de unos 20 kilómetros llegó al cabo de 3hs de llamar.


Con todo esto, la gente de las comunidades había ido llegando y con mucha destreza iban haciendo metros y metros de corta fuegos que lograron apaciguar los fuegos más grandes. La táctica es fuego contra fuego, es decir, cuando el fuego no tiene nada mas que quemar, se apaga. Aún así, hay que vigilar, ya que es muy fácil que el fuego se reavive de nuevo. Sin una gota de agua, con mucho esfuerzo por parte de los comunitarios y forestales, bastante bosque quemado y ya con el miedo sacado de nuestro cuerpo, nos dispusimos a dormir una noche tranquila.

Jueves y viernes la brigada de Medio Ambiente y bastante gente de las comunidades siguieron trabajando para apagar algunos fuegos que durante la noche habían reavivado. Se ha quemado un buen trozo de bosque, aunque para lo que hubiera podido ser, ha sido muy poco. Pero eso no quita que todos nos preguntábamos y nos preguntamos, ¿por qué? ¿por qué?




A pesar de la impotencia, la canción acaba diciendo: esto es puede salvar. Realmente la escuela no ha estado en peligro, y aún queda mucho bosque alrededor. Aunque muchos pinos que han sido reforestados durante muchos veranos por seminaristes se han quemado, la hermosa vista desde la escuela sigue intacta. Aunque lo que movilizó a los comunitarios era una urgencia, es para nosotros un ejemplo ver como no dudan en dejar sus asuntos personales para salvar lo que ellos tienen tan claro que papá Dios nos ha regalado: la tierra, la naturaleza y la escuela que es de toditos.


miércoles, 4 de marzo de 2015

La defensoría del pueblo nos alerta

A veces leemos informes, vemos estadísticas y sentimos pena o frustración, pero en el fondo pensamos que lejos me queda o menos mal que a mi no me ha tocado…

 Estos días el defensor del pueblo en Bolivia ha presentado un informe sobre la situación de los niños, niñas y adolescentes… El informe nos hace reflexionar sobre nuestra labor, tan ligada a los niño/as y adolescentes.

Voy a reproducir textual parte de este informe:

     “El reporte consolidado de los casos conocidos por nuestra institución y por la opinión pública, correspondientes a la gestión 2014, sobre violencia hacia niñas, niños y adolescentes, muestra que el año pasado se registraron al menos 73 infanticidios; de estos, 60 corresponden a muertes de infantes de 0 a 5 años; y 13 casos corresponden a menores entre 6 y 13 años. Del total de los casos, ocho fueron violaciones sexuales seguidas de muerte. Los datos sobre violencia sexual registraron 326 casos, 141 corresponden a menores de entre 0 a 12 años; y conocimos 185 casos de adolescentes entre 13 y 17 años, que fueron víctimas de violación, tentativa de violación o prostitución. Casi la totalidad de las víctimas de violencia sexual son mujeres, excepto 33 casos en que fueron niños menores de 12 años y adolescentes varones. Aunque es transversal, la violencia la reciben con mayor rigor, crueldad y recurrencia las niñas y adolescentes mujeres, que en muchos casos son víctimas de violencia sostenida por parte de padres, madres, hermanos, familiares, vecinos, compañeros de colegios o los grupos criminales organizados a través de la trata y tráfico de personas.

     El informe indica que “la violencia contra infantes, niñas, niños y adolescentes es un mal endémico de la sociedad boliviana y se inicia prácticamente desde su nacimiento y en su propio hogar para continuar luego en la escuela, el barrio, la comunidad, etc”.
    
     Pues a nosotros que trabajamos con niño/as y adolescentes, nos toca de muy cerca, porque hemos podido comprobar que es cierto que viven en situación de abandono, y en muchos de sus hogares hay maltrato físico o psicológico, y eso los niños lo reproducen en su comportamiento en la escuela, en el barrio y en muestro centro.

     Cuando los niño/as y adolescentes son maltratados, abandonados y sienten que no tienen protección, les arrastra hacia la vulnerabilidad, y los instala en una alarmante situación de riesgo social. Este informe nos impulsa a poner todo nuestro empeño en el proceso de acompañamiento, poniendo énfasis en los padres, a través de las escuelas de padres, talleres con los alumnos y colaborando con el colegio y con los niños en nuestro centro juvenil. En no desistir en el empeño de ofrecer a estos niños un lugar donde la violencia no sea el modo de tratarse, donde vean que son posibles relaciones pacíficas y afectivas sanas. Nos impulsa a seguir al lado de los más desprotegidos e indefensos, aquellos que desde su inocencia nos reclaman una sonrisa, una caricia y una palabra de cariño. En eso seguiremos.

José Adolfo