jueves, 20 de julio de 2017

MANOS Y PIES

Muy buenas, querida Familia. 

Ya han pasado los primeros meses de misión, y no podéis ni imaginaros lo diferente que es de la perspectiva que yo tenía antes de entrar al avión.

¿Qué os digo? Recuerdo las palabras del Sacerdote José María Rojo, Presidente del IEME (Instituto Español de Misiones Extranjeras) “cuando pasas un mes de misión ad gentes en otro país, puedes escribir un libro. Cuando llevas un año, te verías capaz de escribir un pequeño texto. Cuando llevas toda una vida, no sabes ni qué decir.”


Esta frase se me hace totalmente real. Os podéis imaginar lo complicado que es condensar todas las experiencias, vivencias, visiones e impresiones que estoy consiguiendo. No es solo porque el lugar es distinto, es también por la manera en que me lo veo todo... voy a intentar explicarlo de todas maneras.
La misión... A día de hoy, para mí, la misión no es un sitio concreto, o una serie de actos. No es ir cuanto más lejos de tu familia mejor. No es cambiar el mundo, ni ser diferente a lo que eres. La misión no es, ni por asomo, un acto heróico y sobrehumano.

Entonces, ¿qué sentido tiene haber dejado por tres años la gente que tanto quieres? Si tanto bien estabas haciendo en España, ¿para qué ir tan lejos? Esa pregunta siempre ha rondado mi cabeza desde hace unos años. Porque el deseo de mi corazón era la Misión Ad Gentes... pero tampoco quería equivocarme ni sabía darle sentido a la vocación que el Señor puso en mí.

¿Dónde, entonces, radica la esencia de la verdadera y pura misión? Él me ha enseñado que el secreto está en el cambio de ámbitos. !Claro¡. Olvidarte de conseguir la felicidad tal como tú crees y el mundo te propone. Perseguir el ideal del Reino. Dejarte enamorar por la Gracia de Dios, y observar cómo no solamente te inunda a tí, sino que se derrama a tu alrededor. Caminar con la esperanza de que esta hambre y sed de justicia será saciada por el Espíritu.

Ser misionero no es otra cosa que ser tú mismo al lado de Dios. Y si algo he descubierto en estos primeros meses es que estar al lado de Dios es estar al lado de ellos. Cuanto más pienso en ello, más se alegra mi corazón. El Dios de Jesús se hace presente con mayor intensidad y poder en cada pueblo que está sufriendo. En el milagro de las pequeñas cosas. Ya no conozco al Señor porque alguien me lo ha dicho. Yo lo he visto y oído.

Por eso cobra sentido la frase de J.M. Rojo. ¿cómo describir la voz y la imagen de Dios, tan majestuosos y gloriosos a través de las palabras y rostros del más pequeño de sus hijos?

Por favor, te lo pido por todas las misericordias del Padre, tú que me lees. Si Jesús te llama a levantarte del sillón y embarrarte los pies, no tengas miedo. Te está dando la oportunidad de, siendo tú mismo, ser sal y luz. Manos y pies. Te está dando la oportunidad de conocerlo cara a cara.


lunes, 17 de julio de 2017

LA ACOGIDA DE LOS SENCILLOS

La brisa del océano nos envuelve, abraza, acaricia nuestras vidas y nos acoge al son que marcan las olas al romper en el malecón. Como todo comienzo el de esta nueva misión no está siendo sencillo. Ser una familia numerosa, las peculiaridades de cada uno, las necesidades especiales de algunos, contratiempos inesperados de salud, problemas de movilidad, los diferentes ritmos familiares y laborales,…

Sin embargo, cada día tenemos que releer lo vivido y dar gracias, mientras el atardecer vuelve a ser un regalo de tonos rojizos, anaranjados, ese remanso de paz que alivia nuestra carga, sosiega nuestras almas y renueva nuestra ilusión.

¡Cómo quejarnos ante tantos detalles signos de tu amor!

Entre ola y ola, casi sin hacer ruido, toca nuestras vidas la presencia de Yita, una enfermera jubilada que se entrega con todas sus ganas a atender a cinco ancianos que no tienen quien los mire. Cada semana los visita, los baña, limpia y asea sus ranchitos, cura sus heridas y de paso les deja cocinando alguna pequeñez para que coman.

Hace unos días, tras la caída de Ana, una señora se acercó y después de preguntarme por su salud, me introdujo en el bolsillo un sobre: “Entréguele a Anita”, me pidió. Al llegar a casa y abrirlo descubrimos un “billetito” para apoyarnos con los gastos de medicinas. Entre vergüenza y sorpresa ese pequeño gesto fue luz y aliento en nuestra debilidad.



Sonriente, nos recibe con un abrazo de esos que conmueven el corazón, nos siente compañeros en su misión y en un momento de fragilidad narra como, sin que nadie lo sepa, lucha día a día para vencer un cáncer de piel. Busca nuestro consuelo, una palabra de aliento y sin saberlo, ni pretenderlo nos da con su testimonio lecciones de vida y entrega.
La salud en nuestro querido Ecuador poco a poco ha vuelto a ser artículo de lujo. La diócesis a pesar de su interés, no puede ofrecernos un apoyo económico. El terremoto quebró todas las posibles previsiones y la situación es compleja. Es de la mano de los sencillos, de los pequeños que la “Providencia” se hace presente.

Algo parecido vivimos un miércoles al terminar de dar las clases en el seminario. Un seminarista, de los que más dificultades económicas tiene, se nos acercó con una bolsita en la mano y nos dice:”le ruego que me lo acepten”, al abrir la bolsa descubrimos diez dólares y él insiste: “es para que se puedan transportar y puedan seguir viniendo a darnos clases”.

Una vez más son los que menos pueden, los que más necesitan, quienes escriben lecciones de como compartir, ser solidarios, renunciando a lo preciso con sacrificio para que todos tengan, en vez de dar las sobras.



Cuando evaluamos la tarea semanal y vemos los problemas, las dificultades, la impotencia ante tanta necesidad,… tenemos el riesgo de darle la relevancia que no merecen. En nuestra oración diaria debemos recordar que eso es la misión, sembrar amor aunque no tengamos nada ni podamos nada, luchar con alegría renovada ante la adversidad, seguros de que el amor siempre, siempre da frutos. Levantarnos una y otra vez y reírnos juntos de los contratiempos. 


Este sábado día quince teníamos un día denso con un taller para los miembros de los equipos de Cáritas desde las ocho hasta casi las dos; de tarde el lavado semanal de ropa y la limpieza de casa esperaban nuestra llegada. Sin embargo el día se tornó en celebración y al llegar a casa todo estaba en silencio, limpio y la ropa lavada. De su escondite salieron uno tras otro amigos, familia que habían viajado desde diferentes lugares de Riochico a festejar al cumpleañero.

Cada vivencia es un abrazo, que nos susurra al oído: “gracias por venir, ya están en casa”.

Felices, los ojos de ustedes, porque ven; felices sus oídos, porque oyen.


martes, 11 de abril de 2017

VIVIR LA SEMANA SANTA

A veces el sentido de las cosas cambia, dependiendo de las circunstancias y el lugar y sobre todo de lo dispuesto que esté nuestro corazón a escuchar y comprender.
Ramos
La semana santa en nuestra capilla es muy sencilla, comenzamos el domingo de ramos, haciendo nosotros nuestros ramos, el jueves santo, los chicos harán una representación de la última cena y junto con las catequistas, celebraremos la última cena y haremos el monumento, el viernes habrá vía crucis parroquial, el sábado tendremos un tiempo de oración y el domingo tendremos una catequesis y prepararemos una pequeña fiesta de resurreción para los niños. Es una forma muy sencilla de vivir la semana santa en una comunidad pequeña y muy joven.

El contacto con los jóvenes se va haciendo más intenso, hemos creado un clima de confianza, un espacio para sacar de lo profundo de su corazón aquello que los aflige y que a veces, no les deja ver el futuro con esperanza y optimismo. 

Estar a su lado, acompañarlos, escucharlos, hacerles ver que sí existen y que sí tienen futuro, creo que se ha convertido en nuestra forma de entender la misión, porque cada vez estamos más convencidos de que somos instrumento, de que nuestro ser cristiano se hace más verdad cuando podemos ponernos al servicio de aquellos que Dios pone en nuestro camino.
En nuestro caminar junto a ellos, hemos abierto un espacio de diálogo fraterno, donde puedan expresarse, enojarse y alegrarse. Conversando con estos jóvenes (de 15 a 20 años), nos van compartiendo, a nosotros y entre ellos, sus preocupaciones y también sus esperanzas. 

Hay cosas que nosotros damos por hechas, como comprar unas gafas, un lápiz para el colegio o dejar que nuestros hijos tengan oportunidades de crecimiento sano, como jugar con sus amigos, quizás a veces haciéndoles la vida muy fácil. Pero estas “cosas que se dan por supuestas” en determinados ambientes y situaciones se convierten en verdaderas cruces y caminos hacia un calvario personal. Unos ejemplos que los jóvenes nos comentan:
domingo de ramos
“Voy a trabajar, haciendo tareas o lo que me pidan, porque tengo que comprar lápiz, goma, cartulina para el colegio, mi papá y mi mamá no me dan dinero y los profesores me lo piden”
“No veo, y me duele la cabeza cuando tengo que leer de la pizarra, pero mis padres no quieren comprarme unas gafas, dicen que son muy caras”

“Su mamá está en el campo, vive con su abuela, y le han sacado del colegio porque es mucho gasto y no pueden mantenerlo, ahora tiene que trabajar.”
“tengo 20 años, estoy en la universidad, pero mis padres me han dicho que ya tengo que casarme o ganar dinero, que ya estoy grande para que me mantengan”

Algunos pensarán que esto es fácil de solucionar, que se compran las gafas, el lápiz o se da una beca y listo. Pero detrás de estas situaciones está la tristeza de no sentirse querido ni importante para tus padres o la desesperación de ver como tus amigos tienen lo justo y  tú no tienes dinero para lo básico. Estas situaciones empujan a muchos jóvenes al alcohol, a la violencia... a dejarse llevar.
Si queremos entender porque murió Jesús, no podemos olvidar que una de las causas fue porque ni el poder de Roma, ni el poder del templo judío, soportaron la manera sincera y coherente de vivir y actuar de Jesús, que se puso al lado de los pobres y marginados, al lado del amor al prójimo y no al lado de las leyes y de las costumbres. Su muerte fue consecuencia de una vida de servicio y amor, a todos, pero especialmente a los pobres, aquellos que sufrían explotación y marginación.
Este año en la capilla, estaremos viviendo el jueves santo como el día en que Jesús, junto a sus hermanos derramó su amor, y que ese amor, es un amor real y concreto que se puede palpar, un amor que está del lado de quien sufre, y que su sufrimiento también lo es de Dios.
Que la cruz del viernes santo, es sufrimiento, sufrimiento que hoy para estos jóvenes son las pandillas, el alcohol, la soledad, la violencia, la pobreza y los abusos; pero también la cruz es símbolo de entrega y solidaridad profunda. Que sientan que en su sufrimiento alguien ha estado padeciendo con ellos;  y a nosotros, que no lo vivimos, nos haga tenderles la mano, acompañarlos, poner nuestro hombro en sus tristezas y esperanzas y vean que estamos a su lado y de su lado.
Viviremos el sábado santo como el triunfo de la vida y la esperanza, que la resurrección sea una luz para sus vidas. Alguien dijo que la resurrección es una utopía para los pobres, que los satisfechos no necesitan resurrección, solo cosas y más cosas. Pués acerquemos esa utopía lo más posible a la realidad de una vida justa y solidaria.

Y creemos que esto último es nuestro gran reto, somos conscientes de que no podemos solucionar todos sus problemas, pero sí uno de ellos, el sentirse comprendidos, y juntos como comunidad de hermanos, apoyándonos unos a otros vamos a conseguir que la cruz no sea el final, que el Dios de Jesús no sea un Dios de dolor y muerte, sino de esperanza y alegría, de resurrección a una vida mejor, en la que quizás no tengan, el mejor teléfono, ni la mejor ordenador, quizás ni una lavadora, pero en la que van a sentirse plenos y llenos del amor y comprensión de Dios y de sus hermanos.
                        celebración.día.del.niño
Algo nos dice que esto puede cambiar y es ver sus rostros y su sonrisa cuando hablamos de su vida y de sus ilusiones. Detrás de esa sonrisa hay una verdadera resurrección.
Viviremos esta semana santa resumida en tres palabras: FE, ESPERANZA, COMPAÑÍA.

Milenka y José Adolfo


lunes, 5 de diciembre de 2016

LA BIBLIOTECA DE AVENTURA


Hace casi un año se nos ocurrió la idea de pedirle libros a nuestras gente de nuestras parroquias, ya que hacía tiempo que sentíamos diariamente la necesidad de un espacio para fomentar la lectura en condiciones. Hicimos simplemente unos flyers, lo publicamos en facebook y coordinamos tres puntos de recogida. En cosa de un mes recogimos casi 1.300 libros. Nuestros padres se encargaron amorosamente de clasificarlos, encajarlos y enviárnoslos. Vinieron en barco y a principios de junio llegaron a San Juan. Antes de las vacaciones de verano ya habían llegado a Aventura, pero las cajas en que llegaron nos han servido de mostrador durante unos meses, ya que la madera de la biblioteca estaba dando que hablar.

Finalmente durante el verano se pudo cortar la madera y cuando iniciamos el curso pudimos poner seriamente en la construcción de la nueva biblioteca. Ha sido otra vez, una construcción muy participativa. Teníamos un carpintero y Aventura ponía la mano de obra, la ilusión y las ganas de aprender. En las horas de la asignatura de vocacional han cargado la madera, la han pulido, la han barnizado, han montado las mesas, han numerado los libros, los han colocado en las estanterías,... Y como ya todos teníamos muchas ganas de usarla, el 15 de noviembre ya la pusimos en marcha, aunque la inauguración y bendición no podía ser hasta el 1 de diciembre.



En el horario de cada día tenemos una hora por la tarde destinada a la lectura. Es la mejor hora para ir a la Biblioteca, llena de gente y silenciosa. Parece un pequeño milagro dentro del marco de ruido al que estamos acostumbrados. Los estudiantes mayores hacen de bibliotecarios, motivan la lectura y se encargan de llevar un control a través de unos sencillos carnés de lectura.

Aparte de Biblioteca es aula de Informática y nos permite tener los ordenadores controlados y hacer un mejor uso de la tecnología.



Es un espacio sencillo y acogedor. Pero sobre todo es un espacio significativo. Hace tan sólo 6 años Marta del Castillo, nuestra compañera de OCASHA, ayudaba a crear en cada una de las comunidades un pequeño armario con unos cuantos libros. Prácticamente ningún niño sabía leer. Para muchos aquella fue un empuje importante. Ahora la mayoría de aquellos niños están en Aventura, son los grandes de la escuela y leen cosas como el Diario de Ana Frank, versiones juveniles de El Quijote, Momo, Diario de un joven maniático,...

Muchos días en estos años nos hemos desesperado porque los problemas no han faltado en Aventura, porque la actitud no siempre es la que uno desearía, ... pero cuando los ves leer silenciosamente en la Biblioteca, tratando los libros en delicadeza y explicando- después unos a otros las historias que han descubierto entre las páginas, ... entonces te pasan todos los disgustos del andar diario y sientes mucha alegría y esperanza de ver que el futuro de estos jóvenes pinta mucho mejor que hace tan sólo 7 o 8 años.



Os adjuntamos un video que hemos realizado para agradecer a nuestras parroquias…


sábado, 26 de noviembre de 2016

Nueva vida en familia


     Este mes ha sido bien intenso, lleno de emociones y sentimientos nuevos, pero gratificantes.
     El día 25 nación nuestra hija Nieves Victoria, gracias a Dios sin complicaciones y con total normalidad. Pasados los primeros días, regresamos a casa y nos dimos cuenta de que nuestra vida ha cambiado por completo, nuestra vida y nuestra forma de estar en misión.

     A veces nos centramos demasiado en los proyectos y dejamos de lado o no consideramos suficientemente lo que significa nuestra presencia en la misión.

     Acompañamos a niños, que en muchos casos provienen de familias muy desestructuradas, donde rara vez han sentido un abrazo, o un beso de buenas noches o ante una equivocación una palabra de apoyo en vez de un grito.
     
     No es normal ver a los padres llevar a sus hijos pequeños en brazos, ni cambiarles el pañal, ni jugar con ellos. Los niños crecen sin ese cariño paterno, y a veces no es culpa de los padres, porque ellos no lo han sentido de pequeños.

     No nos damos cuenta de que, nuestras actitudes y acciones influyen mucho más que las palabras. Los padres dicen a sus hijos e hijas que pueden hacer y ser lo que quieran. Sin embargo, el comportamiento de los padres, la propia cultura, el día a día del vivir de las familias nos dicen otra cosa.

     Es normal, por estos lugares, hablar en casa y el colegio, de los malo que es el alcohol, pero es más normal ver a los padres discutir y comportarse violentamente cuando llegan a casa borrachos; es normal decirles a las niñas que deben estudiar para ser profesionales y ser alguien en la vida, pero es mucho más normal escuchar a los padres decirles a sus hijas que ellas deben ocuparse de cocinar, lavar, cuidar a sus hermanitos, porque su hermano no puede hacer esas cosas, eso son cosas de mujeres.

     Es normal que mamá se ocupe de cocinar, lavar, cuidar a los hijos, porque papá se ocupa de traer el dinero, así debe ser, pero no ver que mamá además de todo eso, trabaja fuera y también trae algo de dinero. Todo esto influye y afecta el desarrollo de nuestros hijos y de cómo ellos, cuando sean grandes, van a repetir los mismos roles.

     No creo que es que no se quiera a los hijos pero si que cuesta mucho manisfestarselo y hacer actos que lo demuestren.


     Hemos visto que mucho más que los proyectos, que la atención del centro, que todo lo que hacemos, es el cómo estamos. Nuestra labor ahora se amplía, aunque suene pretencioso, tenemos una responsabilidad añadida, el ser ejemplo de familia comunidad de amor, de familia que basa su día a día en el amor misericordioso de Dios, donde podamos hacer ver a los niños y sobretodo niñas que es posible una relación de familia donde el centro sea el amor y el respeto.

Hasta pronto, un abrazo.

José Adolfo y Milenka

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Y LA VIDA SIGUE....

Hola a todos y todas…
 Sí, la vida sigue y parece imposible que estemos finalizando el mes de octubre.
            Este verano no tuve visita de amigos pero sí de compañeros de Ocasha con quienes compartí algunos días de descanso y visita a algunas comunidades de Sabaneta y cómo no, al internado de Aventura,  casi el equipo en pleno y aunque sin muchachos en esas fechas, siempre es un regalo visitar a pesar del largo recorrido por caminos de loma.
            Pasaron las vacaciones con una gripe de casi mes y medio que al final  pudimos vencer gracias a Dios, al antibiótico, la médico y yo…
            Y ahora…  porque como  dice una canción que cantamos aquí:
“No creas que, has venido tú solo,
fue el mismo Dios que te trajo hasta aquí, no no no...
No creas que, has venido tú solo,
fue el mismo Dios que te trajo hasta aquí”


Sí, aquí sigo, en Vallejuelo, porque el mismo Dios me trajo hasta aquí.  Este curso realizando tareas administrativas en el Centro Educativo San Andrés en las mañanas y por las tardes acompañando las comunidades del Distrito de Capulín con Los Pozos y San Andrés,  además de Palma Cana y Sonador. 

Hay algunas más pero me resulta imposible acercarme hasta ellas por falta de transporte. La semana se me queda corta,  la lluvia  suele ser por la tarde y en ese caso se suspende la visita y la catequesis. Se forma mucho barro (aquí le llamamos lodo) y todos se quedan en casa. El martes pasado llovió mientras estábamos en catequesis y a mi regreso en moto también.  
 

Sigo coordinando la catequesis en esta zona y donde aún no hay catequistas acompaño yo a los niños y niñas, que los hay, muchos y de todas las edades. Es una maravilla estar con ellos, les encantan las fotos, se mueven, vienen y van,  con paciencia es fácil. En las comunidades donde no hay capilla la falta de espacio adecuado complica la catequesis. En algunas no hay asientos para todos y se pelean… hemos decidido que cada uno lleve una silla… 
Unos con más interés que otros, unos pidiendo cosas materiales como mochilas, lápices, cuadernos…. Y yo diciendo que sólo voy a compartir el Evangelio de Jesús, aprendiendo cómo Él nos ama, cómo vivió y dio su vida por nosotros, para rezar, jugar, cantar, que haremos alguna fiesta para celebrar la Navidad…. Pero que no doy cosas… 

 
En un día de catequesis todos disfrutamos leyendo las cartas y viendo los dibujos que hicieron los niños y jóvenes de grupos de catequesis de la Parroquia El Buen Pastor de Miranda de Ebro .
                Se maravillaron con los colores de los dibujos puesto que aquí muy pocos tienen pinturas para colorear.







En algunas comunidades se han acostumbrado a pedir y recibir. La iglesia evangélica, muy extendida por todo el país, además de entregar dinero para material escolar y ropa durante todo el año también da apoyo escolar. Nosotros no tenemos recursos económicos ni humanos. Tampoco funcionamos así y muchos acuden donde les dan por lo que salen de la Iglesia católica.




Hay cierta apatía, desconocimiento, pobrezas materiales y espirituales… algunos responsables de nuestras comunidades comentan que en definitiva da igual a la iglesia que vayan, que Dios es el mismo y mientras sean religiosos… Yo me digo: igual, igual… Desde la formación, el testimonio y el acompañamiento intentamos con muchas dificultades fomentar su pensamiento crítico, fortalecer su autoestima y ayudar a impulsar una acción transformadora que surja de ellos mismos y sean protagonistas del cambio.
            Los domingos acompaño al sacerdote a las diferentes comunidades donde celebramos la Eucaristía, de esta forma mantengo la comunicación y relación con ellos.
            En estos días empezamos a organizar la planificación del año 2017, pues aquí se realiza por año natural. El Padre Moisés me invitó a ir al Encuentro Nacional de Pastoral en Santo Domingo junto con otras personas de la Diócesis de San Juan de la Maguana.  Fue un regalo el poder asistir y compartir tres días con los representantes de toda la Iglesia dominicana, que cuenta con 11 Diócesis, para evaluar las tareas pastorales y planificar las líneas principales del próximo año. Tuve ocasión de compartir experiencias, saludar a sacerdotes y laicos españoles que colaboran en diferentes diócesis y pastorales…   Se veía una iglesia viva en la que laicos, religiosos y sacerdotes intentan trabajar en comunión con sus pastores desde las diferentes realidades que existen, entre el norte y el sur, las comunidades urbanas y las de las lomas y zonas rurales, las del centro y zonas de frontera… cada una con sus problemáticas específicas.


Creo que no os he hablado de mis  visitas al Leprocomio de Nigua en Santo Domingo… Lo conocí gracias a las Hermanas Mercedarias de la Caridad. Están presentes desde 1923 con su trabajo y dedicación; en la actualidad siguen curando y remediando las llagas físicas y espirituales de los que viven allí. Con la ayuda de la Congregación y las campañas que realizan mantienen el Centro ya que el Gobierno dominicano desde el Ministerio de Hacienda no asume el coste total que supone atender las necesidades de los pacientes. La Oficina Mundial de la Salud sí provee los medicamentos de los enfermos.
        
     La lepra es una enfermedad que afecta a la humanidad desde hace más de 4.000 años. Es producida por el microbacterium leprae o bacilo de Hansen, descubierto en 1874 por el médico noruego Gerhard Armauer Hansen. En medio del dolor y de la discriminación la Merced está presente por medio de cada Hermana Mercedaria como pedía el fundador de la Congregación, Padre Zegri. 
            El Centro cuenta con oficinas, cocina, comedor, alrededor de 40 dormitorios y una gran área para cultivos, además de áreas de esparcimiento donde los enfermos ven la televisión, escuchan música, descansan, juegan a las cartas y dominó o simplemente se cobijan a la sombra de un árbol en el jardín. El personal lo componen médicos, enfermeras,  porteros, cocineras y  jardineros.
            Ha sido un descubrimiento y toda una experiencia para mí. En mis visitas, hablo con unos y otros; les hay extrovertidos y la charla es amena, fácil… con otros no tanto. Con las mujeres resulta más difícil… Les hay con la enfermedad más o menos avanzada, algunos con amputación de algún miembro como piernas, pies, manos o dedos… con más o menos años de ingreso en el Centro. Una realidad que desconocía y me impactó. Su serenidad, su paz a pesar de la gravedad de la enfermedad que atendida en sus comienzos es curable y sin embargo, para los allí ingresados ya no lo es. Algunos sin visitas de parientes ni amigos; su lepra no ha curado y sólo esperan la muerte. En otros casos sí  reciben visitas o llamadas de sus familiares. Rostros, vivencias, dolor y alegría que pongo en manos de Dios.
                Estos días he recibido muchos saludos y felicitaciones por  el mes de las misiones. Aquí también se celebra el Domund aunque principalmente todo el mes está enfocado a la Misión Continental. Laicos de todas las parroquias son enviados como misioneros a visitar familias anunciando el Evangelio.
            Desde estas líneas quiero dar las gracias a todos los que rezáis por los misioneros y misioneras que nos encontramos en países de misión. Todos somos misioneros, ahí y aquí, cada uno allí donde el Señor le ha llevado.            Gracias a la familia, amigos, compañeros de trabajo, Ocasha, a todas las Parroquias de Miranda de Ebro y en su nombre a los párrocos: Jesús Mari, Marcelo, Rafa, Ángel, Goyo, Rubén y León, desde la ciudad donde nací y crecí, sé que me seguís acompañando. Que el Señor nos de la fuerza, el coraje de seguir tras las huellas de Jesús de Nazaret y la esperanza de que “otro mundo es posible” si todos colaboramos en la tarea a la que hemos sido llamados. Que seamos todos y en cada lugar del mundo misioneros de la misericordia,  porque, como dice el Papa Francisco: “la misericordia es la caricia de Dios”.

Unidos en la Misión y  la oración.
Charo Corcuera García. OCASHA-CCS
Vallejuelo. San Juan de la Maguana.
República Dominicana. Octubre 2016