jueves, 4 de agosto de 2016

Solo el amor

 

Un día alguien dijo: Se enamoró de quien no imaginaba, de quien no esperaba y de quien no estaba buscando. Desde ese momento aprendió que el amor no se elige. Es ÉL quien nos elige a nosotros.

 

 

 

 

 

 

Testigos de un AMOR más grande. 

Cada mañana la preciosa Neema (nombre que significa gracia en swahili) viene a despertar en nuestro oído y a zarandearlo para acoger la revelación de Dios. Con sus maravillosos ojos trasparentes se acerca a nosotros para pedirnos un plátano. Después, nos toma de la mano, se sienta a nuestra lado, lo pela y parece saborear, no solo su plátano, sino también con él,  el cariño del encuentro. 

Durante el día, Neema nos acompaña a encontrar a sus muchos y guapísimos hermanos y sus incontables amigos nos salen alegremente al encuentro. Nos llevan a su campamento pigmeo ( uno de los 33  campamentos pigmeos de nuestra parroquia)  y con ellos vamos también al pueblo.

 

Con ellos nace un lenguaje de complicidad, un lenguaje que solo dicta el corazón, que nos manifiesta la realidad de su cotidianeidad. Cuando los vemos jugar con otros niños, nos damos cuenta de la desigualdad de las relaciones entre  los niños pigmeos y los niños bantú. Pero descubrimos también que todos ellos sueñan con poder soñar; todos ellos sueñan con ser besados, acariciados, abrazados, y sentirse aquello que son: especialmente especiales. 

 

En el campamento pigmeo,  donde la hoja de las palmas es su cama y las estrellas su beso de buenas noches, Neema y sus amigos son libres, su escuela: la selva, su trabajo: jugar, volviendo juego y diversión incluso el trabajo. Nos da la impresión que su familia son los otros niños, con los que comparte los tubérculos que encuentran jugando y con los que se disputan los ratones a la brasa. La preciosa Neema y sus amigos buscan a sus padres al anochecer, cansados, para hacer la comida más fuerte del día y dormir.  

 

Los niños bantú de su edad van a la escuela; Neema y alguno de sus amigos van también a veces con ellos, aunque cuando el campamento se desplaza para cazar, para recoger la miel, o los frutos de la selva de los que se alimentan, se ausentan durante semanas; también la desigualdad de relación con los maestros y niños bantú los desanima hasta que abandonan la escuela.  

 

Uno de los amigos de la preciosa Neema tiene un problema en las manos: sus dedos parecen engarrotarse poco a poco y tiene unas manchas en el pecho y en la espalda, lo llevamos al médico y le diagnosticaron lepra, así que, tenemos que seguirle para que durante un año tome su medicación. En otros campamentos hay más niños con lepra y tuberculosis y gracias a otros amigos estamos sensibilizando a los enfermeros para que los traten y al resto de la población para que los detecten y los ayuden a curarse.  

 

Con Neema vamos a veces al pueblo, donde habitan los bantú y enseguida nos damos cuenta que Neema y sus amigos tenían miedo, casi queriéndose esconder de las miradas y los comentarios de los bantú. Como un pájaro en el campo come el grano y regresa a su nido, así los niños pigmeos van al pueblo atraídos por un poco de sal o un caramelo o alguna variante en su dieta silvestre y vuelven rápido a su campamento, donde vuelven a ser ellos mismos. 

 

Así, mirando la mágica mirada de la preciosa Neema y a sus amigos, hemos entendido que quizá, nuestra vocación ahora es acompañar a los niños pigmeos sin más pretensión que la de acompañar su crecimiento y el desarrollo del sueño y misión que el soplo de Dios ha dado en ellos. Nos sentimos felices ayudándoles a afirmar su identidad haciéndoles sentirse amados incondicionalmente, sentirse preciosos ante los ojos de Dios y los nuestros. Para ello, queremos ayudarles a que se conozcan y se descubran más y mejor a sí mismos, a tomar conciencia de su diversidad, de su especialidad, de sus valores, hacer memoria de su historia; queremos ayudarles a sentirse orgullosos de su lengua y de su modo de vivir. Todo ello, para hacerles capaces de descubrir la obra de Dios en ellos, en su pueblo y de apreciar la obra de Dios en otros pueblos. Que vean desde la mirada de Dios. En el devenir de la historia de los pueblos, cada pueblo tiene su luz, su misión, su camino elegido por Dios para toda la humanidad. 

 

Como recién llegada, estoy entrando en esta realidad a través de los ojos de la Gracia (Neema) estoy aprendiendo a hablar, a relacionarme con los otros, aprendiendo sus nombres, sus costumbres, su cultura, sus campamentos, descubriendo y gustando que hay un lenguaje común que nos une: el amor, que nos lleva a la complicidad en juegos, cantos, …

Y que nos ha empujado, como el zorro al príncipe, a crear espacios y tiempos para ellos. Pensando y elaborando materiales para esos encuentros gratuitos y de alegría, aprendemos swahili, aprendemos a conocernos y a querernos, aprendemos a relacionarnos sin más pretensión que el crear lazos y amarnos.

Testigos de un AMOR mayor”.

 

 

Nosotros queremos dejarlos que nos miren, dejarlos que iluminen nuestra alma con el brillo de la suya, y de forma concreta hemos empezado a caminar junto con ellos y desde ellos en una escuelita itinerante; una escuela recién concebida, una escuela que se está gestando cada día. 

 

Preparamos esta escuela cada día desde cero desde la nada, pero desde el todo que es el amor y la confianza; creando el material que le damos a trabajar, el material pedagógico que usamos para explicarle, la propia lección, los propios objetivos de cada día, en definitiva todo el material tangible y no tangible, creado por nosotros mismos, con los medios que alcanzamos, de manera muy sencilla, pero con ellos y desde ellos. 

 

Partiendo de que la mayoría no han cogido nunca una cera de colores en sus manitas, hemos comenzado con los dibujos, los colores, la forma de conocer su medio, que comuniquen, que se conozcan mejor a sí mismos, de conocer los números (hasta ahora el 1,2 y 3) iniciarnos en la grafía, hacer crecer la observación, la lógica, etc. Que beban de la fantasía también para su realidad. Juntos aprendemos, jugamos, cantamos, nos pintamos, vemos algún vídeo que completa nuestra escuela, una escuela que es un  espacio-aula itinerante, la llevamos en la mochila y la desembalamos con ellos en cada encuentro, en cada campamento a la que la vamos llevando.   

Cada día la sometemos a planificación y a recogimiento evaluativo y vamos caminando, y creando juntos. Los pasitos que vamos dando los vamos recogiendo en lo que hemos llamado: manual de alfabetización, en swahili. Apoyándonos y caminando en comunión con el método ORA.  

 

Necesitamos dos alas para volar: amar y ser amados. Con la escuela, torpemente adivinamos que estamos empezando a volar. No queremos polvo sobre las alas. 

Neema y sus amigos nos empujan a esos ratos de gratuidad, ellos nos invitan a creer y a crear, a volar con las alas del amor, el amor es siempre Nuevo, es siempre Otro, es siempre Imprevisible, Inabarcable, Inmanipulable, es el Todo. 

 

En el fluir de la magia de los días, días que se suceden rápido, demasiado rápido, tan rápido que a veces quisiera extenderlos para seguir saboreándolos y empaparme de ese Dios encarnado sin límites de tiempos. Muy contenta en mi comunidad a la que quiero y de verdad que me siento en sintonía y en familia, una familia de la que aprendo y admiro muchísimo, cada uno con su don, da sabor a lo que es mi comunidad y con la que me siento bendecida. Que además de ser mi comunidad, son mi equipo misionero. ¡Qué alegría, qué desafío! Rozar el cielo juntos, para ser Uno con El Uno. 

Desde las profundidades del alma, compartir comunitariamente oración está siendo parte imprescindible del vuelo y verdaderamente interpelante para mi vida, para nuestra vida. 

Sigo en plena marcha de entrar y conforme vaya entrando le irá dando equilibrio al vuelo.  En ese vuelo no quiero yo ser muy adelantada, y que luego yo cree bloqueos por perderme parte del proceso. Aunque confieso que me encantaría a veces ir más rápido en lo de entrar para darme más y mejor, pero estoy en ello y desde la magia de lo pequeño, se puede tocar el sueño, donde le pido al Espíritu don de lenguas, humildad, paciencia, perseverancia. Pero antes de pedirle y mientras le pido le agradezco y le sigo agradeciendo, porque fue es y será una alegría profunda el haber coincidido con esta gran familia aquí y en este precioso momento que es el ahora. 

 

Me siento respetada, querida y acogida como mujer y como laica, mucha naturalidad en todo y eso me hace bien, mucho bien.

Sin darme cuenta estos niños me han atrapado el alma y la piel, no me acostumbraría ni sabría ahora mismo vivir sin ellos. Ya estaban en mi alma y en mi mente de alguna forma. 

Ganas de seguir compartiendo, de poder compartir más, de alargar los días, de poder hablar, de poder corresponder a mi equipo, al que tanto quiero, como Dios quiere, corresponder como se merecen, corresponder dándole cuerda al amar. 

 

Creemos que si aquí estamos no es por error, no es casualidad, todo ocurre por una razón, ellos, los niños pigmeos son parte de nosotros y parte de ti y de mí. Ellos navegan en el mar de la vida, que es el mar de los valientes. 

 

Mirar la vida en colores, nunca en blanco y negro, este vuelo también me hace llorar pero es a la vez en él, donde Dios me consuela. Al aquí y al ahora, le quiero regalar lo mejor de mí, mi amor y mi vida. 

 

De verdad que gozo con la simplicidad de todo, con el arte de esos pequeños detalles,  es en la sencillez donde se encuentra lo esencial. Acompañar y compartir vida en su campamento nos recuerda una y otra vez que lo que Dios creó y que todo lo que Él crea es hermoso y bueno. 

 

Doy gracias infinitas por este regalo de estar aquí entre estas almas, entre estos amaneceres, entre estas miradas, entre estas sonrisas, por toda la luz que está entrando a mi vida. Doy gracias porque la paz nos ha elegido por encima del miedo y la alegría por encima del dolor. Gracias doy al Padre Eterno porque hoy estoy y soy feliz. A ti que estás leyendo decirte gracias y de verdad merece la alegría que te acuerdes de vivir, que te acuerdes de amar, su Amor despierta la luz que hay en ti, permítele que se cuele la gracia. 

 

De todo corazón, un abrazo con la sonrisa más grande del mundo en la cara.    

Nos vemos siempre en la oración y en el corazón.

Os saludamos nosotros, elegidos y enviados por Jesús de Nazaret, sin saber muy bien por qué.

Elisabeth y Andrés.

sábado, 30 de julio de 2016

¡DÍAS DE INFIERNO!

¡Saludos compañeros!

Como dicen por acá, hay dos estaciones en Dominicana: el verano, que sería nuestro invierno, y el infierno. Pues en estos días de infierno hemos y estamos teniendo OCASHA muy cerca.

El pasado mes de junio terminamos las clases a mediados de mes, aunque los muchachos y muchachas de octavo grado tenían Pruebas Nacionales (algo parecido a una selectividad para poder pasar a Educación Secundaria), y estuvimos con ellos el resto de mes. Primero, pasamos una semana muy agradable e intensa en Aventura preparando la Pruebas, a la siguiente semana nos “mudamos” para que se examinaran en Sabaneta y los últimos días de junio gozamos de lo lindo, ya que por segundo año se pudo organizar el vieja a la playa de tres días! Estuvimos en el sur del país: en la Playa de San Rafael que siempre es la que más triunfa por las olas. Después en Bahía de las Águilas, que cautiva por su belleza. Y ya de regreso, paramos en los patos, que sus piscinas son el mejor lugar para hacer castillos. Podríamos contar muchas anécdotas, pero lo que realmente guardamos en nuestro corazón son las caras de la mayoría de muchachos, al ver por primer vez el mar.


Sin tiempo de asumir lo vivido esos días y después de devolver a los muchachos a sus comunidades, nos fuimos al aeropuerto a buscar a Toni i Susi, compañeros de OCASHA de nuestra zona y también amigos… como dicen por acá: ¡Qué felicidad! Con ellos aprovechamos para organizar una comida en Aventura con compañeros de OCASHA y de la misión. Tomé y familia estuvieron el domingo y con Charo e Ignacio, Sara y Jesús pasamos un par de días bien agradables en la montaña. Como Pedro y Lola no pudieron venir, los visitamos en los siguientes días en sus respectivos lugares, Elías Piña y Jimaní. También, pasamos por Duverge, donde encontramos que el testimonio de Ana Caldés sigue vivo entre gente de la parroquia.  Fueron días de compartir, días de ponernos al día de cosas que habían pasado en nuestro país… para nosotros, días de desconexión y de descanso.


Pero lo cosa no termina aquí, el día 11 de julio dejábamos a Toni y Susi para que se subieran al avión que acababa de aterrizar con Miguel, Paloma y sus tres hijos. ¡Qué bendición son Nico, Jaime y Noa!, los hijos de Miguel y Paloma. Han venido para pasar un par de meses… tiempo para desmontarse en todas las casas que les acogieron hace ya unos 10 años y tiempo para echar una mano en lo que haga falta. Finalmente y en esos días en la capital, también pudimos conocer a Urra e hijas, que también habían venido para reencontrarse con la gente de su  compromiso misionero.


En estos días de más tranquilidad que uno extraña más a la familia, es bonito ver como la familia Ocasha está cerca.



Maria y Roger,

martes, 12 de julio de 2016

VACACIONES EN NUESTRA CAPILLA Y CENTRO JUVENIL



Durante las primeras semanas de julio, los colegios entran en vacaciones de invierno, normalmente son dos semanas, pero suele alargarse una más, por el frío.

Algunos niños y jóvenes viajan al campo, al pueblo de sus padres. Otros buscan un trabajo o ayudan a sus padres y otros simplemente se quedan en sus casas, cuidadno de sus hermanos pequeños o sin nada que hacer y sin un lugar donde ir, porque en el barrio no hay espacios públicos para los niños.

Viendo esta realidad, en el centro de niños y jóvenes de la capilla, decidimos abrir un espacio para que los niños que se quedan en sus casas y los que tienen que trabajar, puedan tener un lugar donde divertirse, en un ambiente sano, donde socializar con otros niños y que fomente su creatividad.

Durante estas dos semanas, están asistiendo alrededor de 60 niños entre 3 y 16 años. La primera semana la dedicamos a diferentes actividades. Vimos película por edades, tuvimos actividades enfocadas al desarrollo de su creatividad, taller de manualidades, concurso de dibujo... 
Esta semana la dedicaremos al deporte, con un campeonato de fútbol para los mayores y juegos de psicomotricidad para los más pequeños.

El sábado tendremos la celebración de la Virgen del Carmen, con la entrega de premios, la celebración de la eucaristía y un pequeño compartir, donde cada uno aporta lo que puede y todo se comparte.

Las vacaciones, en nuestro centro juvenil, se vuelven un espacio de encuentro, de socialización, donde los niños y jóvenes a través de actividades lúdicas refuerzan el trabajo en valores que venimos realizando durante el año.



Lo más gratificante, es ver a los niños sonreír, relajarse, sentirse seguros, compartiendo con sus compañeros, ver como se sienten libres de expresar sus ideas, sus emociones, sus inquietudes, ver como poco a poco se van apropiando del espacio, saben que la capilla es “su casa”. 
Es nuestra forma de estar presente en las pequeñas cosas del día a día.



Un abrazo
MILENKA Y JOSÉ ADOLFO

domingo, 29 de mayo de 2016

LA FUERZA DE UNA MIRADA

Ya hace tiempo que las imágenes de los "refugiados" a muchos nos conmueven. Hace unos días nos encontramos una, que la encontramos muy especial y significativa. Quizás por la dureza que desprendía. Pero también por la fuerza de la pequeñez. Una niña, frágil, totalmente dependiente, desamparada,... y en cambio, la sensación de que era lo único, que en aquel preciso momento, podía aliviar el dolor de la madre.


La foto nos recordó a Milena y Rosi, hace prácticamente un año, cuando la situación con los haitianos se volvió tan crispada por esta zona. Milena es la madre de Rosy. Una tarde llegó Milena a casa, lloraba amargamente y llevaba la niña en brazos. Le dimos una silla, y estuvimos un buen rato callados esperando a que nos pudiera explicar que pasaba. Rosi, que no tenía todavía  año y medio, no era consciente de lo que estaba pasando a su madre, pero sabía que a ella, no le tocaba llorar. No era momento de añadir problemas. Y parecía que sabía que debía cuidar de su madre, porque no le apartaba la mirada. Una mirada que cuidaba, protegía para que nadie le pudiera hacer más daño, aliviaba todo lo que era posible.

Poco a poco se fue calmando y pudo explicarnos qué le pasaba. Había pasado la "camiona" y la guardia se había llevado a todos los haitianos que no tenían papeles. Por todo el barrio sólo quedaron Milena, que sí que había podido iniciar los trámites de papeles, y la niña. Se habían llevado a Flor, su marido. Y también, a todos los de su país, que eran su familia, amigos y vecinos aquí. Se había quedado sola, completamente sola. Sin un peso. Y sin posibilidades de trabajar: mujer, haitiana y con una niña que aún no podía dejar a nadie. Imposible. Sin poder saber nada de los suyos. Y sin quitarse la imagen de un futuro tan oscuro, como incierto.



Milena, durmió unos días en casa. De día, iba a ver si encontraba a alguien que le comprara el campo que su marido había dejado sembrado. Fueron unas semanas muy duras para ella, en que no dejábamos de admirar su valentía. Y allí estaba Rosi, la hija de año y medio. La hija que no le quitaba la mirada de encima. Parecía que alguien le había hecho saber, que esa era su misión entonces: mirar tiernamente a su madre.

Poco a poco todo fue arreglándose. Después de la angustia de los primeros días, ya se pudieron comunicar y supieron unos de otros, … y en cosa de un mes, el marido volvió a Sabaneta y han ido trampeando hasta el día de hoy. No es que vivan una vida fácil, pero los pobres, muy pobres, están curtidos de esto y tienen una fuerza y ​​una confianza, de la que nosotros somos huérfanos.


Y en los días más duros, de su ya dura vida, saben encontrar en la mirada de la hija la fuerza que necesitan cuando experimentan debilidad. Saben entender, a través de la mirada de la hija pequeña, lo que San Pablo supo entender de su Dios: "Te basta mi gracia. En la debilidad se manifiesta mi poder. " (2Cor 12, 9)


Roger y Maria (Sabaneta, Rep. Dominicana)

martes, 10 de mayo de 2016

Sobre los flujos migratorios




Hola compañe@s,

A punto de entrar en la asamblea anual de OCASHA, en las elecciones a presidente de la organización, en la repetición de las elecciones generales en España, etc. he querido nuevamente contaros un poco del trabajo que realizamos en el SJM Jimaní y seguir explicando (según mi criterio y  mi experiencia en estos casi 4 años y medio) un poco más el fenómeno migratorio en América Latina y el Caribe. Sobre todo, y con más énfasis, en la realidad que mas conozco, la migración Haití-RD.

Para ello os dejo un articulo sobre los flujos migratorios Haití-República Dominicana que me han publicado en la pagina del sector social de la Compañía de Jesús y que creo que nos aproxima al hecho migratorio con  su realidad y desafíos.

En esta entrada os quería pedir un favor, quisiera que hubiesen comentarios sobre el artículo para poder contrastar puntos de vista, experiencias diferentes que conformen una realidad mayor acerca de la experiencia de ustedes. OCASHA-CCS tiene un patrimonio testimonial increíble sobre la realidad de la misión y la realidad de la migración en historias de buena gente, en historias del día a día. Nos atrevemos a comentar? lo compartimos? hacemos de esta entrada una reflexión colectiva?

Espero de vosotr@s mucho, ayúdennos a entender mejor los flujos migratorios con la  experiencia de cada uno de nosotr@s.

Les dejo la publicación que hoy aparecía en la CPAL con el artículo que escribí como punto de partida para el compartir de vivencias.



Un fuerte abrazo


miércoles, 4 de mayo de 2016

Volver a El Alto

VOLVIMOS A EL ALTO


Hola de nuevo,
El tiempo pasa rápido y ya estamos de nuevo en El Alto. Hemos pasado unas bonitas vacaciones, disfrutando de la familia, de los amigos y compartiendo con compañeros y amigos de ocasha.
Para nosotros era un viaje muy especial, porque era la primera vez que, ya como matrimonio, podíamos visitar a la familia en España y conocer la parte de nuestra historia que nos faltaba.
Ha sido un tiempo de gracia, de abrir los ojos y compartir con personas de otra manera.
Estamos de vuelta en El Alto, con nuevo proyecto y nuevas ilusiones. Cuando fuimos a España, estaba la incertidumbre de si regresaríamos a la misma casa, si podríamos continuar con el trabajo en la capilla, con los chicos…
Afortunadamente las cosas se clarificaron…

Os contamos un poquito de cómo va a ser nuestra nueva misión:
Seguiremos en la capilla (no ya en la parroquia), con el centro de jóvenes y niños y atendiéndola pastoralmente. Intentando fortalecer el trabajo del centro, con presencia en el colegio (por ahora en el de primaria), porque queremos que nuestro trabajo no se quede entre las paredes del centro; queremos salir al barrio, y el colegio es un buen lugar para tener contacto con los chicos y sus padres. Nuestra intención es ofrecer un espacio donde los niños y jóvenes, puedan sentirse seguros, queridos, acompañados, donde puedan disfrutar de la compañía de otros niños y jóvenes en un ambiente alejado de violencia, gritos y responsabilidades de adulto, en fin donde puedan ser niños. Y donde podamos ofrecer una formación en valores del evangelio. Al volver, los niños nos tenían una pequeña bienvenida, fue emocionante verlos y ver como querían volver a su centro.

Colaboraremos también con el servicio jesuita a migrantes, especialmente en el trabajo con niños y jóvenes. El servicio jesuita a migrantes en Bolivia está tomando un nuevo rumbo, quiere tener más presencia y más acompañamiento a los migrantes. Se están planificando diferentes actuaciones, una de ellas es fortalecer el trabajo con niños y jóvenes, en una ciudad que es por esencia producto de la inmigración, se ve la necesidad de trabajar el tema de la interculturalidad, de las semejanzas más que de las diferencias, a nivel interno y a nivel de otros países vecinos, sobretodo Chile y Perú, a través del programa Jóvenes rompiendo Fronteras, pero ya tendremos tiempo de iros explicando un poco más de la misión.

Es un tiempo de cambio, de vivir la misión como matrimonio, de crear un nuevo espacio juntos. Tenemos mucha ilusión y cariño puesto en eta nueva etapa de nuestra vida.


Queríamos dar las gracias por este tiempo en España, a nuestros familiares y amigos que nos han acogido tan bien y nos han hecho sentir que tenemos un espacio en su corazón. A la delegación de misiones de Ciudad Real, que nos ha acogido con tanto cariño y comprensión. Y a ocasha, por su acogida, a los matrimonios con los que hemos compartido y que nos han ayudado a ver la misión de otra manera, y a los compañeros de ocasha en castilla la mancha que nos han recibido y con los que hemos compartido paseos y conversiones.
Todos nos hacen sentirnos parte de algo grande, y sobre todo sentir que esta misión es de todos.

Seguiremos en contacto.

José Adolfo y Milenka

lunes, 28 de marzo de 2016

CANCHA AVENTURA


Queridos compañeros,

Feliz PASCUA de RESURRECCIÓN. Aprovechamos esta entrada en el blog para mandaros un recuerdo cariñoso y esperanzado a esas tierras, también bastante doloridas por muchos motivos. 




Os compartimos hoy una fiesta que tuvimos hace unos días, después de unos meses de trabajo intenso de toda la comunidad de Aventura.


El pasado jueves 17 de marzo, subió el Obispo a bendecir la nueva Cancha Deportiva de Aventura. Todos sentíamos la necesidad de dar gracias a Dios porque era un sueño para nuestros estudiantes y también para los jóvenes de las comunidades tener una cancha grande donde jugar. Y lo han conseguido. Os explicamos cómo ha sido el proceso.


Todo comenzó en abril de 2015 cuando nos visitó el equipo directivo de una escuela de Atlanta (Estados Unidos). Querían conocer Aventura y tenían la ilusión de establecer una especie de hermanamiento. Nos visitaron. Y escucharon a los alumnos de Aventura, que lo que más deseaban era una "cancha para jugar". Volvieron a casa y cuando llegaron allí, les contaron a sus alumnos lo que habían visto. Se ve que los motivaron y se pusieron a hacer actividades para recoger dinero.

Era septiembre y ya podíamos empezar. Ellos con ilusión habían hecho muchas actividades para conseguir el dinero. Nosotros, teníamos la fuerza y ​​la ilusión para construir la "cancha". Y desde entonces ha sido todo un proceso. "Sin prisa pero sin pausa", que por estos lares es casi un milagro. Primero fue subir los bloks y un poco de cemento. Luego hacer el perímetro de bloks. Y cuando parecía que la "pausa" era inevitable porque la retroexcavadora del obispado estaba ocupada en otro proyecto, y ya los estudiantes estaban motivados para llenar el terreno en carretillas, de repente y como un regalo de Reyes, apareció la retro que nos niveló el terreno y sobre todo, nos sacó la arena del río. "Ahora sí que vamos pa'lante", dijeron los alumnos. El resto ya lo podíamos hacer nosotros. Números grandes sí, pero sólo necesitábamos ganas y tiempo: llevar 90 viajes de arena, 300 sacos de cemento, unos cuantos galones de gasoil para transportarlo todo, un buen tute a la camioneta, los alumnos más pequeños con algunos callos en las manos ... Pero el problema, cuando tenían la asignatura de vocacional, siempre era elegir a los dos alumnos que venían a hacer cada viaje de arena: ¿Quién quiere venir? ¡Y todas las manos levantadas! Así pasamos en enero y parte de febrero.


Cuando ya lo teníamos todo a punto, convocamos a los jóvenes de las comunidades para una jornada de trabajo el 20 de febrero. Fue emocionante porque teníamos que hacer el pavimento todo en un día por lo que necesitábamos muchas manos. Estuvo toda la semana lloviendo pero ya estaba todo organizado: las comunidades avisadas, los albañiles contratados, la hormigonera apalabrada, las madres preparadas para cocinar, los alumnos motivados para quedarse el sábado a trabajar, ... 

Finalmente viernes por la noche esparcieron las nubes. Los nervios comenzaron a disiparse y todo empezó a rodar. A las 5 de la mañana ya estábamos todos en pie, café por aquí, cemento por allí, comunitarios que había que ir a buscar, otros que venían a caballo, carretilla arriba, carretilla abajo, ... Los albañiles diciendo: dejad trabajar a estos pequeños que a las 10 de la mañana ya no quedará ninguno. Pero fue pasando el día, la gente se iba alternando y a las 10 de la noche, cuando por fin la hormigonera dejó de rodar, los pequeños todavía estaban emocionados con la carretilla en las manos.


Un alumno por la noche decía: "Creo que nunca había trabajado tanto, pero me siento feliz". Era el sentir general.

Después quedaban los detalles y ponerla bonita. Y lo fuimos haciendo. Y el pasado jueves tuvimos una fiesta: para inaugurarla. Pero sobre todo para dar gracias a Dios porque a veces los sueños, si nos ponemos todos, se hacen realidad.





Con cariño,

Roger y Maria