lunes, 24 de noviembre de 2014

Poniéndoles al día

Antes que nada debo disculparme por llevar tantos meses sin compartirles nada, pero entre unas cosas y otras ha sido algo complicado, aunque les he tenido muy presentes en todo el trabajo que hemos ido realizando en este tiempo.

Y es que algunos saben que la Misión cambia, que hay que estar abierta a lo que Papá Dios nos pide y yo en los últimos meses me casé y estoy embarazada, así que Él sabe bien lo que se hace, solo tenemos que abandonarnos a su voz.

Los dicho en estos meses hemos estado trabajando mucho en la Pastoral Materno Infantil, en verano tuvimos la capacitación a nivel nacional en Juegos y juguetes. Este programa es para poder trabajar en las comunidades el juego y lo que ello aporta con los niños y niñas que acompañamos y también con sus familias.

Fueron unos meses de junio y julio llenos de volver a la infancia, de conocer canciones y juegos tradicionales de República Dominicana, fue una gran experiencia¡¡¡

Ya en agosto y septiembre nos “fajamos” a preparar el Encuentro Nacional” que realizamos todos los años con las/os coordinadoras parroquiales del país. El tema: La alegría del Evangelio. Un tema que desde el Papa Francisco nos animara a reflexionar sobre el, no ha dejado indiferente a nadie. Tampoco a las voluntarias y voluntarios que en la Pastoral Materno Infantil, salen de sus casas  para poder acompañar la vida de las familias que en sus comunidades lo precisan. Eso sí es alegría¡¡¡¡

En previsión de este encuentro, en agosto, tuvimos la dicha que poder tener a un voluntario español haciendo unas grabaciones de consejeras y familias a las que la PMI ha transformado sus vidas, y es que esto fue todo un regalo. Un tiempo de escuchar a personas dar gracias por las palabras, por el acompañamiento y las atenciones que las consejeras y consejeros de todo el país realizan con tanto amor y entrega. Estos vídeos los subimos a nuestra página de Facebook (busquen Pastoral Materno Infantil y ahí los pueden ver). Cuando lo compartimos en el Encuentro Nacional, fue el alentar a esa parte de recordar no solo los retos de acompañar, sino el gozo y la dicha de lo que transforma nuestra alegría y entrega a la Misión de “evangelizar desde el vientre materno, para que todos tengan vida y vida en abundancia”
Lo dicho han sido mese movidos. También saben que tuvimos a Ramiro, Amparo y Pilar con nosotros en octubre, fueron unas días de mucho compartir, disfrutar y vivir la familias ocashiana en República dominicana, lo pasamos muy bien.

Ahora en estos meses del año, en donde ya en enero finaliza mi compromiso misionero, viendo como poder ir “soltando” quienes lo han vivido, imagino que no es fácil, son tres años que han pasado volando, donde ha habido de todo, donde cada frase, comentario y recomendaciones de compañeras/os de OCCS han resonado y nos han interpelado, días de llanto y alegría, de desaprender para aprender, de vivir en otra cultura e inculturizarse, … unos años de regalazo de Dios para nuestras vidas.

Les prometo seguir compartiendo estos meses antes de finalizar, y de nuevo disculpen mi tardanza.

Inma.



miércoles, 5 de noviembre de 2014

EN EL COLEGIO Y EL BARRIO

Viendo la realidad de nuestro barrio, decidimos dar un paso más…

En el barrio hay un colegio, con un turno de mañana para secundaria y otro de tarde para primaria, cada uno con unos 500 alumnos. Ya habíamos estado en contacto con el colegio de secundaria, con talleres y apoyo a los profesores de religión. En el colegio de primaria nuestra presencia había sido muy escasa.


Colegio Pedro Domingo Murillo
Viendo la realidad de los niños y adolescentes que vienen a la capilla y al centro juvenil, nos dimos cuenta de que debíamos tener más presencia en el colegio, conversamos con la directora y nos pidió colaboración. Así que propusimos un plan de trabajo para alumnos y padres. La acogida del colegio ha sido muy buena, nos han abierto las puertas y hemos podido desarrollar, creo yo, un bonito trabajo, contando con el apoyo de una psicóloga.

Durante este tiempo hemos dado charlas, talleres y juegos formativos (que iniciamos con la presencia de los voluntarios de la diócesis de Ciudad Real) a todos los alumnos y a todos los padres.

Hemos podido constatar algunas de las carencias que sufren los niños, niñas y adolescentes. Una de las más palpables es el abandono, que provoca descuido y desatención de los niños, niñas y adolescentes en sus necesidades básicas, tanto físicas, como emocionales y de crecimiento. Y como consecuencia de este abandono se ven expuestos a diferentes riesgos: violencia, malos tratos, explotación laboral y sexual, etc.

Son múltiples los casos de niños que sufren violencia física y psicológica, por causa del consumo de alcohol de los padres o familiares, por trabajos mal remunerados y que exigen mucho tiempo fuera de casa, por pobreza y otras causas. Cada vez son más los casos visibles de niños violados, maltratados o que caen en las redes del tráfico de personas.

Niños, niñas y adolescentes que no tienen con quien hablar, quien les escuche y cubra mínimamente sus carencias afectivas. Varios de los niños que venían regularmente dejaron de venir y al verlos en el colegio, nos comentan que tienen que trabajar o cuidar a sus hermanitos o que sus padres no les dan permiso.

En el centro juvenil
Por eso vemos la necesidad de reforzar el trabajo del centro juvenil y de la capilla, no cerrándonos entre sus puertas, sino salir al barrio, salir en busca de estos niños, que no cuentan con un lugar de ocio ni diversión sano. Quizás, diversificar el lugar de acogida, ampliándolo al colegio, nos suponga disminuir el número de los que vienen al centro, aunque hasta el momento la asistencia es buena, los martes y jueves vienen entre 5 y 11 adolescentes, de manera irregular, algo propio de El Alto, los sábados unos treinta y los domingos alrededor de 24. Creemos que trabajar en conjunto con el colegio y cuantas asociaciones haya en el barrio es la mejor forma de prestar un buen servicio a la comunidad.

Hasta pronto

José Adolfo

miércoles, 15 de octubre de 2014

LA PATRIA EN EL LIMBO

 
Hola Compañer@s, hacia tiempo que no hacia una entrada en el blog de Ocasha, perdónenme, pero la realidad, el día a día me hace perderme en una espiral donde uno no sabe muy bien cuando comienza el día y cuando termina. Son tantas las cosas por hacer, son tantas las problemáticas, tan distantes, tan difíciles, que a veces uno quisiera que los días fueran de 48 horas. Se que solo soy un hombre normal y corriente, con en el único particular de que lucha a 8,000 km de casa por el respeto de la dignidad humana y los derechos humanos (como ustedes siguen haciendo en España contra los recortes en sanidad, educación, los derechos de los trabajadores, ...). Se que debería de hacer más entradas para compartir la misión con todos ustedes que nos leen incondicionalmente y que ponen todo su corazón (y sus oraciones) en que esta tarea de la construcción del reino (un mundo mejor para todo@s) camine hacia adelante. Hoy les quería compartir con ustedes una reflexión por la que lucho día a día en República Dominicana y que me ha llevado de pueblo en pueblo viviendo una realidad triste, el genocidio civil al que miles de dominicanos x derecho se les ha condenado solo por el hecho de la nacionalidad de sus padres y el color de su piel. Os voy a explicar:
  
La sentencia 168-13 promulgada por el Tribunal Constitucional,  denegaba la nacionalidad dominicana a más de 200,000 dominicanos de ascendencia haitiana que se vieron de golpe condenados a una falta de nacionalidad con consecuencias gravísimas en sus vidas y sus opciones de futuro. No tener cédula de identidad en República Dominicana implica no poder realizar estudios superiores, no poder firmar un contrato de trabajo, no poder comprar o vender, heredar, abrir una cuenta bancaria, cotizar en un fondo de pensiones, pagar un seguro médico, contraer matrimonio, ejercer el derecho a voto, viajar fuera del país… Ni tan siquiera inscribir a los hijos en un registro civil. Es decir: la condena es además hereditaria, se transmite de generación en generación como una enfermedad maldita ante la que aparentemente poco o nada cabe hacer.
El impacto de las políticas de desnacionalización ha agravado así la discriminación hacia las mujeres de ascendencia haitiana. Actualmente en República Dominicana, la inscripción en el registro civil se realiza en base a los documentos que posea la madre; una mujer puede registrar a su hijo o hija como madre soltera, sin embargo un hombre no puede hacerlo como progenitor soltero. En caso de que la madre no posea ningún documento, la inscripción en el registro no podrá realizarse.
Las mujeres cargan con la responsabilidad del reconocimiento jurídico de sus hijos. Por ello la política de desnacionalización les ha afectado especialmente. Les ha convertido en reproductoras de identidad o apátrida dependiendo de si tiene documentación o no. Cuando los hijos no pueden ser inscritos en el registro civil porque sus madres son víctimas de una negación de documentos, al problema en sí se une una casi inevitable sensación de culpabilidad.
 
A pesar de que el Estado dominicano tuvo que promulgar por la presión internacional la Ley 169-14 que restituye parcialmente los derechos de una parte de los dominicanos de ascendencia haitiana, la realidad es que más de 53,000 personas han quedado en un limbo jurídico que de la noche a la mañana los ha convertido en apátridas, en personas sin nacionalidad, invisibles a efectos jurídicos. Desde mí punto de vista y después de cientos de charlas por toda la frontera dominico-haitiana creo que esta situación debe solventarse con medidas efectivas que garanticen el derecho a la nacionalidad de todo ser humano, sin excepciones. Ya.

lunes, 22 de septiembre de 2014

IMPULSANDO LA DETECCIÓN TEMPRANA

A veces no nos hacemos a la idea de lo importante que son las cosas que tenemos, porque las damos por hechas y no pensamos la relevancia que tienen. Esto nos sucede muchas veces aquí en Bolivia y una de ellas es comprobando lo vital que es poder detectar pronto los problemas en el desarrollo y más concretamente, en el caso que vamos a comentar hoy, los problemas de audición.
Poster para explicar el proyecto

Hemos conocido ya muchos niños, niñas y jóvenes que son detectados y diagnosticados de una sordera severa a los 6, 8 y 10 años. Desde que han nacido no han podido oir y eso ha hecho que tampoco hablen y a su vez, finalmente el pensamiento es lo que se ve perjudicado, pues sin lenguaje, no podemos razonar ni tener un pensamiento abstracto. Cuando vemos a esos niños o niñas, nos entra la rabia de pensar que su vida ya está determinada y su potencial totalmente desaprovechado, pues no se ha detectado a tiempo la dificultad que tenían. Nos vienen muchas preguntas sin respuestas: ¿qué sería de ellos en otro lugar del mundo?, ¿qué pasaría si hubiese tenido un buen audífono desde los 6 meses? ¿y si le hubiesen hecho un implante coclear?...pero no tenemos respuestas y por eso hemos preferido centrarnos en aquello que sí podemos y tenemos influencia directa.
Por esa razón, nos pusimos en marcha, con el equipo de Altiora, para conseguir que desde el Hospital estatal más grande de la ciudad, el Complejo Hospitalario del Viedma, al que acuden más personas de todo el departamento, y donde nacen muchos niños a diario, se hiciesen las pruebas de detección de la hipoacusia en recién nacidos.
Rueda de prensa para difundir el proyecto
Para esto hemos tenido muchas ayudas, desde médicos que han abierto las puertas a Altiora, la financiadora alemana CBM que ha hecho posible poder comprar los equipos necesarios, mi familia que los trajo hasta Bolivia y muchas personas que han ayudado para que este sueño se vaya haciendo realidad, en especial a Juan Heredia por su constancia y seguimiento del proyecto y a las Dra. Lazarte y la Lic. Ledezma, que son las encargadas de Altiora que van a diario a realizar las pruebas en el hospital.
Este es el equipo que se utiliza
Desde este mes se están haciendo las pruebas a recién nacidos, pero el objetivo no es sólo detectar, ese es el primer paso. Lo que se pretende es conseguir que los niños con baja audición o sordera, reciban los apoyos necesarios antes de los 6 meses, ya sea recibiendo unos audífonos, teniendo terapia o que su familia le hable con la lengua de señas boliviana, para que esta dificultad inicial no se agrande y tenga consecuencias nefastas para la vida de esos niñas y niños y consigan un buen sistema de comunicación que les ayude a desarrollarse adecuadamente.
Y algo muy positivo es que el Hospital pretende en un tiempo (no sabemos cuánto, claro) comprar los equipos para poder hacer ellos la detección temprana, por lo que Altiora se podría retirar a otro centro y seguir fomentando la detección temprana en Cochabamba.

lunes, 15 de septiembre de 2014

COMPARTIENDO LA MISIÓN


COMPARTIENDO LA MISIÓN

Durante los meses de julio y agosto han venido, a compartir la misión, jóvenes de la diócesis de Ciudad Real.

Siempre es un tiempo de gracia poder compartir el día a día, con aquellos que dan su tiempo, para vivir su fe y abrirse a un mundo diferente.
Se han involucrado en las diferentes actividades de la parroquia, en la catequesis, en el servicio jesuita a migrantes, en la capilla… realizando campamentos, dando charlas, y lo han hecho con mucha gratuidad. Y lo más importante, compartiendo la vida y el sentir de las personas.


Cuando uno se integra en un mundo diferente, tan distinto, tiene que aprender a desaprender, a escuchar, a compartir con las personas lo mejor de uno mismo, sentir lo maravilloso que es entregarse. Abrirse, para dialogar con los cuestionamientos que te ofrece un mundo distinto, con sus riquezas y sus pobrezas.

Es un momento de encuentro, de dejarse llevar, de sentirte parte de una misión universal de la iglesia. Para mí, un tiempo de sentirme más unido a mi diócesis y a mi iglesia de origen y de mostrar que no estamos solos, que contamos con ellos, y que ellos sientan y vean lo que hacemos, enviados por nuestra diócesis.

Desde aquí, solamente puedo dar las gracias, a la parroquia, por lo bien que los han acogido, a la delegación de misiones de Ciudad Real, especialmente a Damian, que apuesta por este intercambio de experiencias y de fe, y especialmente a Teresa, José Antonio y Jacob, por su tiempo, sus conocimientos y su entrega. Son muchas las anécdotas y los momentos gratos que hemos compartido, y eso queda para siempre.

Ellos ya regresaron a España, pero la actividad continúa. En la capilla, el centro juvenil va lento, con dificultades, propias de trabajar con niños que no cuentan con apoyo de los padres o que tienen que trabajar, así que vamos a iniciar un pequeño proyecto con el colegio de primaria, y el apoyo de una psicóloga, talleres con los niños y escuela de padres. Va a ser un tiempo intenso, pero creo que necesario. En la parroquia, seguimos con la formación de catequsitas y hemos comenzado, un proyecto bonito con el grupo de la frarter (grupo de personas con capacidades diferentes) de catequesis y apoyo psicológico. En en el servicio jesuita a migrantes hemos tenido el encuentro internacional en la parroquia, 100 jóvenes de Chile, Perú y Bolivia. Pero de todo esto, os hablaré en otro momento.


Espero que el próximo año podamos seguir Compartiendo la misión.

Un abrazo

José Adolfo

lunes, 18 de agosto de 2014

TOCA VOLVER


Esta semana hemos tenido que rehacernos en un par de ocasiones de dos noticias que nos han dejado un poco "tocados". Hechos que no son nada nuevos para la gente de aquí, pero que sí lo son para nosotros. Hechos que sabes que pasan, pero cuando la gente ha dejado de ser gente en abstracto para convertirse en personas concretas que te importan y quieres, ya te afectan de otra manera.

La primera fue el domingo, cuando llegamos a casa después de haber pasado dos semanas fuera. Teníamos ganas de llegar temprano para poder ver y jugar un poco con nuestros vecinos. Pero cuando llegamos, la familia de uno de nuestros “vecinitos” no estaba, se habían ido a vivir a otro lugar. Es un poco complejo de explicar, pero por motivos diversos relacionados con la precariedad económica, la falta de educación, la inmigración, el miedo a una justicia que a veces no es justicia, ... habían cogido miedo y decidieron huir. Fue un golpe por no habernos podido despedir, por lo que ya intuíamos que les echaríamos de menos y sobre todo por la incertidumbre de si se encontrarían bien.

A los dos días, también nos hicieron saber que una de nuestras alumnas de Aventura no se inscribiría este curso, ya que durante el verano se había casado. Una chica de 15 años que estaba haciendo quinto. ¿Pero que tenía novio? ¿Pero qué pasó? No, nada. En las comunidades de la loma, se da mucho eso. Es una pena, pero se ve como normal. En este caso la escuela no ha tenido la fuerza suficiente para retrasar un poco esta dinámica.

También estas semanas que hemos estado por Sabaneta y hemos tenido acceso a internet, hemos estado más "al día" de lo que los periódicos dicen que pasa en el mundo. ¿Dónde han quedado aquellos agostos en que las noticias eran para llenar? Qué cantidad de conflictos, de odios, de desgracias, cuánta tragedia en nombre de falsos dioses, ... En definitiva, cuánto sufrimiento encarnado en personas de nombres concretos.

Hemos vivido algunos momentos oscuros esta semana. Como todo el mundo los vive, claro. Con una sensación de que cuando estás entre la gente más débil, el sufrimiento es más fácil que toque en la puerta. Cuando viene un viento fuerte, los fundamentos aguantan menos. Hay algún momento oscuro que tendrías ganas de huir. Sientes como que te han arrebatado algo que te hacía bien, que te hacía sentir a gusto, que te impulsaba a darte y eso de alguna manera te daba sentido. Momentos que tienes la tentación de poner el freno. Piensas, es que ... vamos a sufrir. Pero no hay otra opción. Amar, supone tarde o temprano sufrir. ¿Cuál es la otra opción? ¿No amar? No hay duda, mejor estar abiertos al sufrimiento.


En medio de este tiempo inestable, hemos recibido un correo que confesaba que este año había sido un año de reconocer esto de: es dando que se recibe, es muriendo que se resucita, ... No respondía a nada que contábamos pero lo hemos acogido como si fuera dirigido a lo más profundo de lo que estamos viviendo estos días. Nos ha animado a no dejar que el freno, frene más de lo normal.